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“Las puñaladas por la espalda no serán perdonadas ni por Dios ni por el pueblo"
(7Margens).- “Como Primado de la Iglesia Ortodoxa Rusa, hago un llamado a aquellos que han tomado las armas y están preparados para usarlas contra sus hermanos para que entren en razón. Ante la amenaza común, debemos mantener la unidad y superar rencores y ambiciones personales. Tan difícil como eso es a veces”. Son palabras del patriarca de Moscú, Kiril, en un comunicado difundido tras la insurrección del grupo Wagner de mercenarios, cuando avanzaban con sus 25.000 hombre hacia Moscú el pasado 24 de junio.
El patriarca que, desde el inicio de la intervención rusa en Ucrania, no lo ha ocultado y, por el contrario, se ha mostrado asertivo en apoyar a Putin y en legitimar la invasión al país vecino, reafirmó una vez más su posición: “Apoyo los esfuerzos del jefe de Estado ruso para evitar disturbios en nuestro país. (…) Que el Señor proteja a Rusia, a su pueblo y a su ejército”, dijo, en un discurso “a sus compatriotas”.
Kirill subrayó, en perfecta sintonía con el presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, que “cualquier intento de sembrar la discordia en el país es el mayor crimen, que no tiene excusa”, más cuando los soldados del país “están luchando y muriendo en los frentes” y cuando “los enemigos están haciendo todo lo posible para destruir Rusia”, justificó el líder de la Iglesia Ortodoxa Rusa.
Por su parte, el metropolitano Kirill de Stavropol, jefe del Departamento Sinodal para la Interacción con las Fuerzas Armadas, fue perentorio al exigir que el grupo Wagner detuviera su operación.
Dirigiéndose directamente a Yevgeny Prigozhin, líder del Grupo Wagber, e invocando el derecho que entiende de asistirlo, derivado del hecho de que los capellanes de la Iglesia Ortodoxa Rusa estuvieron “desde el principio” integrados en esa formación paramilitar, advirtió el metropolitano, en una publicación en Telegram: “La rebelión armada, la traición, las puñaladas por la espalda no serán perdonadas ni por Dios ni por el pueblo. Muchos pecados pueden ser perdonados a un hombre, pero los de traición y golpe a veces no son perdonados”.
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