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Ante el proyecto de ley sobre el fin de la vida
(AICA).- Los obispos de Francia, reunidos en asamblea plenaria en Lourdes, expresaron en un comunicado su "gran preocupación" y sus "profundas reservas" en relación con el anunciado el proyecto de ley sobre el fin de la vida.
La declaración se titula "No malinterpretemos la fraternidad", haciendo clara referencia a las palabras utilizadas por el presidente Macron al presentar el proyecto de ley. “Proclamamos incansablemente -escriben los prelados franceses- que toda vida humana merece ser respetada incondicionalmente y acompañada de una auténtica fraternidad”.
Los obispos escriben que actúan como portavoces de "muchos de nuestros conciudadanos, cristianos o no, creyentes o no", y de "un gran número de agentes sanitarios, a cuyo compromiso, competencia y generosidad queremos rendir homenaje".
En la declaración, los obispos reafirman su "rechazo a la muerte inducida" y la prioridad en cuanto a los cuidados paliativos. “Es un imperativo de humanidad y de fraternidad -afirman- aliviar el sufrimiento y ofrecer a todos el mejor final posible para su vida, en lugar de interrumpirla con un gesto letal. Nuestro ideal democrático, tan frágil y tan necesario, se basa en la prohibición fundamental de matar".
“Queremos expresar nuestra gran cercanía -prosiguen- a las personas que sufren, y saludamos el compromiso de quienes se ocupan de ellas”. Los obispos dicen estar impresionados por la evolución de los cuidados paliativos. “Estamos convencidos de que pueden y deben desarrollarse aún más, cuantitativamente, en todo nuestro país y, cualitativamente, continuando respondiendo cada vez mejor al dolor aún más refractario”.
“Saludamos la investigación que, solidariamente, continúa encontrando los mejores tratamientos para aliviar el dolor", agregan. Los obispos instan a los católicos a "comprometerse más con las personas con discapacidad, con las personas mayores o con las que se encuentran al final de la vida: la solicitud voluntaria de suicidio asistido o de eutanasia es, a menudo, expresión de un sentimiento de soledad y abandono que tenemos que resolver".
Y añadir: "Cuanto más avance la solidaridad con las personas más vulnerables, más avanzará nuestro país por un camino renovado de hermandad, justicia, esperanza y paz. Incluso nuestra era, a menudo habitada por el miedo a la muerte y el deseo de prolongar la vida indefinidamente, considera que las vidas frágiles carecen de sentido. Queremos afirmar que toda vida, por frágil que sea, merece ser honrada hasta su fin natural”.
“En medio de tanta violencia contemporánea, en nuestro país y en todo el mundo -concluyen los obispos-, invitamos a los cristianos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a ser auténticos servidores de la vida de sus hermanos y hermanas. El mensaje de la Pascua, que cada uno puede acoger a su manera, es el triunfo del amor y de la vida sobre el sufrimiento y el sentimiento de abandono”.
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