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Monseñor Brambilla: "Urge volver a poner el cuidado del alma en el centro"
(SIR).- "No sé cuándo dejará de llorar mi corazón. Sin duda, al igual que estos jóvenes, nunca olvidaré a Don Matteo". Así lo reveló en la mañana del martes 8 de julio, el obispo de Novara (Italia), Mons. Franco Giulio Brambilla, al presidir el funeral en Cannobio de Matteo Balzano, un joven sacerdote diocesano que se suicidó el pasado sábado 5 de julio.
En su homilía, el prelado planteó tres preguntas sobre el significado de la tragedia de la muerte del sacerdote. "¿Qué nos dice a todos la muerte de Don Matteo?", preguntó Mons. Brambilla. "Ante todo, ¿qué nos dice a mí como obispo, a nosotros, sacerdotes, y a las personas que conviven con nosotros en la comunidad?", continuó.
"Vivir la Pascua del Señor es el profundo significado del ministerio sacerdotal", enfatizó el obispo. "Pascua significa 'paso'. En los momentos más oscuros y difíciles que vivimos, recordemos que siempre vivimos este 'paso' junto al Señor". «Para lograrlo», instó, «debemos aprender a no escondernos de nuestros miedos y dificultades. Debemos aprender a escucharnos unos a otros. Y a encontrar, en nuestras relaciones fraternas, lenguajes y palabras de acogida y comunión».
«La segunda pregunta es ¿qué les dice esta muerte a los jóvenes?», continuó el obispo Brambilla, explicando que «el domingo pasado me reuní con el grupo de jóvenes del oratorio de Cannobio, que estaban desconsolados. Incluso las palabras que me dirigieron resonaban de alguna manera con las palabras de Jesús en la cruz: 'Dios mío, ¿por qué me has abandonado?'. Me reuniré con ellos de nuevo para hablar con ellos. Pero mientras tanto, les pedí que escribieran lo que están viviendo, que contaran su relación con Don Matteo. Y les pregunté: '¿Qué les dice esta tragedia?'».
En ese momento, el obispo cedió el púlpito a Alessia, una joven de Cannobio, para que leyera un texto compartido con todos los jóvenes del oratorio. “Querido Don Matteo”, dijo la joven, “usted fue más que nuestro 'don', más que nuestro confesor y más que nuestro guía. Fue nuestro amigo sincero. Nunca olvidaremos el tiempo que pasamos juntos en grupos en el oratorio. Hablamos de asuntos serios e importantes de nuestras vidas, pero también de otros más ligeros. Nuestra relación con usted no ha terminado. Simplemente ha cambiado. Porque sabemos que siempre estará con nosotros”.
Reanudando la conversación, el obispo Brambilla planteó una tercera pregunta, dirigida a todas las familias y a la ciudad: “¿Qué nos dice esta muerte, que nos ha golpeado tan profundamente?”. “Habla de la importancia y la urgencia de volver a poner el cuidado del alma en el centro”, afirmó el obispo: “Porque en nuestras vidas, con demasiada frecuencia nos distraemos con otras prioridades, con cosas superficiales que nos distraen de las importantes. El afecto y el dolor por Matteo, que tantos han expresado en los últimos días y que nos une hoy, quizás puedan mostrarnos el camino para responder a estas preguntas”.
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