Hazte socio/a
Última hora:
Novedad muy novedosa

El neocardenal de Nápoles visita al padre Nogaro, "profeta del Evangelio de Jesús"

Primer y simbóligo gesto de Mimmo Battaglia

Con sus 91 años el padre Nogaro, gran amigo de nuestro querido y estimado José María Castillo, sigue felizmente vivo y continúa proclamando la necesidad de liberar a Jesús de todos los condicionamientos del poder religioso, político, económico y ideológico

Battaglia quiso rendir homenaje a su compromiso profético y su testimonio de vida, mostrándole toda su amistad y apoyo

Battaglia, con Nogaro | Lorenzo Tommaselli

Don Mimmo Battaglia, arzobispo de Nápoles fue nombrado cardenal por el Papa Francisco el 7 diciembre en el último consistorio.

Su primer compromiso público después del consistorio fue la visita al padre Raffaele Nogaro, obispo de Caserta de 1990 a 2009 y profeta del Evangelio de Jesús.

Con sus 91 años el padre Nogaro, gran amigo de nuestro querido y estimado José María Castillo, sigue felizmente vivo y continúa proclamando la necesidad de liberar a Jesús de todos los condicionamientos del poder religioso, político, económico y ideológico.

Su ministerio se caracterizó por el anuncio integral del Evangelio, en particular a favor de los pobres y los marginados, de cualquier religión o raza.

Domenico Battaglia, arzobispo de Nápoles

Por esta razón no siempre fue ben visto por la jerarquía eclesiástica y el mundo político, que en repetidas ocasiones intentaron destituirlo.

Pero su intento fracasó y el padre Nogaro sigue siendo aún hoy un cristiano y un obispo de mansedumbre radical.

El cardenal don Mimmo Battaglia quiso rendir homenaje a su compromiso profético y su testimonio de vida, mostrándole toda su amistad y apoyo.

También te puede interesar

El patriarca inaugura en Tesalónica la segunda conferencia científica internacional organizada por la Iglesia de Grecia

Bartolomé I: "La fe no conoce fronteras, y el cristianismo es ecuménico por la fe"

Lo último

La sabiduría del corazón

Corazón pensante para humanizar

Cuidar cuando no se puede curar

Nunca incuidables

Morir humanamente, morir acompañado

Morir con dignidad