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Monseñor Wokorach presidió la misa, concelebrada con otros 20 obispos, en un pabellón situado en medio de un lago artificial
(Agencia Fides).- Alrededor de 4 millones de fieles asistieron ayer, 3 de junio, a la celebración en memoria de los Mártires de Uganda en el santuario dedicado a ellos, la Basílica del Santuario Católico de los Mártires de Uganda, (Uganda Martyrs Catholic Shrine Basilica), en Namugongo, situada a unos 20 km de la capital, Kampala.
La celebración de este año tiene una especial relevancia, ya que se conmemoran 60 años desde que el Papa Pablo VI canonizó a 22 católicos y 23 anglicanos martirizados entre 1885 y 1887 por orden del rey Mwanga II en el entonces reino de Buganda. La festividad se celebra el 3 de junio en memoria del martirio de uno de los 22 católicos asesinados, San Carlos Lwanga.
La diócesis ugandesa de Nebbi encabezó las celebraciones de este año. El 15 de mayo, una delegación de unos 700 peregrinos de Nebbi partió a pie bajo la lluvia para peregrinar a Namugongo, recorriendo una distancia de casi 500 km en quince días, atravesando dos subregiones (Bunyoro y Nilo Occidental) y cinco distritos (Pakwach, Kiryandongo, Nakasongola, Luwero y Kampala) antes de llegar al santuario católico. Al frente de esta delegación se encontraba monseñor Raphael p'Mony Wokorach, obispo saliente de Nebbi y arzobispo metropolitano electo de Gulu.
"La celebración de este año tiene una especial relevancia, ya que se conmemoran 60 años desde que el Papa Pablo VI canonizó a 22 católicos y 23 anglicanos martirizados entre 1885 y 1887 por orden del rey Mwanga II"
Monseñor Wokorach presidió la misa, concelebrada con otros 20 obispos, en un pabellón situado en medio de un lago artificial, a unos cientos de metros de la basílica construida en el lugar donde fue asesinado San Carlos Lwanga. En su homilía, el arzobispo electo advirtió a los fieles sobre los peligros de la idolatría y las prácticas contrarias a la fe cristiana, como la poligamia, la brujería y la mutilación genital, recordando cómo los mártires ugandeses prefirieron ser ejecutados antes que renunciar a su fe.
"En su homilía, el arzobispo electo advirtió a los fieles sobre los peligros de la idolatría y las prácticas contrarias a la fe cristiana, como la poligamia, la brujería y la mutilación genital"
La celebración atrajo a fieles no solo de Uganda, sino también de varios países africanos, como Sudán del Sur, Kenia, Ruanda, Tanzania, República Democrática del Congo, Camerún, Botsuana y Sudáfrica, y de otros continentes, como Argentina, Colombia, Australia y Dinamarca. A la misa también asistieron importantes funcionarios del Estado, entre ellos el Presidente Yoweri Museveni.
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