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Ocho laicos participaron como delegados en la Asamblea Continental Asiática en Bangkok
(Vatican News).- Ocho laicos, elegidos por sus respectivas Conferencias Episcopales, participaron como delegados en la Asamblea Continental Asiática sobre la Sinodalidad, celebrada en Bangkok del 23 al 27 de febrero. En una entrevista concedida a Radio Vaticano - Vatican News, seis de ellos contaron las preocupaciones, esperanzas y sueños que compartieron durante los trabajos de la Asamblea.
Suklesh Costa, delegada de Bangladesh, que sirve a los pobres de su país a través de Cáritas, trajo consigo al Sínodo las expectativas de la gente para la que trabaja. A la pregunta "¿Qué es el Sínodo?", Suklesh respondió: "El Sínodo representa a la humanidad. Así que, mientras trabajo con Cáritas, trabajo con el Sínodo". Además, "Sínodo significa aprender juntos", continuó. "Así que llevaré este mensaje conmigo, continuaré mi camino junto a muchos grupos de personas, con los pobres, y les testimoniaré el amor de Cristo. Este es, pues, mi compromiso: aportar algunos cambios en el nuevo milenio en la Iglesia. Somos Iglesia", continuó Suklesh, "y juntos seremos Iglesia".
Amjad Gulzar, delegado de la Conferencia Episcopal pakistaní y agente de Cáritas, señaló que al principio el proceso sinodal no estaba del todo claro. Sin embargo, dijo, tras leer varios documentos y reflexionar sobre ellos "empezamos a tener intercambios y discusiones" y "nos dimos cuenta de que este proceso es realmente muy completo.... Descubrimos que este viaje sinodal es realmente un proceso que nos invita a discutir, reflexionar y escucharnos unos a otros".
Para Amjad, la Asamblea continental también representó un pequeño camino sinodal, en el que fue posible conocer a representantes de diferentes países, compartir reflexiones y darse cuenta de que "los asuntos son más o menos los mismos, aunque a veces los contextos son diferentes y se abordan de forma distinta". Según Amjad, "el proceso que tuvo lugar aquí -escuchar, reflexionar, compartir e intercambiar sobre los diferentes aspectos que componen el camino sinodal- realmente nos dio una nueva forma de pensar".
Amjad concluyó diciendo que se espera "una nueva forma de pensar, una nueva dirección de marcha para este camino sinodal, que implique a diferentes partes interesadas, diferentes grupos de personas y comunidades en diferentes países, en diferentes continentes, que en última instancia tenga un impacto en todo el universo".
Ly Sovanna, delegado de la Conferencia Episcopal de Laos y Camboya, dijo que era afortunado de poder asistir en persona a la Asamblea Continental Asiática. Al principio, dijo sentirse un poco "estresado" y "nervioso", siendo ésta su primera experiencia en una Asamblea Episcopal y queriendo representar a su comunidad lo mejor posible. Ly hizo especial hincapié en los momentos de oración que jalonaron las jornadas. "Es como si el Espíritu Santo nos guiara para compartir, para hablar", dijo, subrayando la importancia de la unidad, de escucharse, especialmente unos a otros. "Esta es la voz de Asia al mundo", señaló, con "sus prioridades, sus preocupaciones por la familia, la juventud, la evangelización, la formación en la fe". Ly espera, por tanto, un documento guía en la "nueva era del siglo XXI, para que todo se desarrolle cada vez más, para abrir nuevas puertas y nuevos caminos de evangelización".
Para Joshua, indonesio, representante de los jóvenes, participar en este "proceso sinodal realmente asombroso" fue un "gran honor". A través de este camino, Joshua dijo haber aprendido que "escuchando, podemos entender más". Los jóvenes, según Joshua, tienen mucho que compartir "y a través de este proceso sinodal" pueden tener un lugar en la Iglesia y ocasión de expresarse. Este itinerario sinodal, señaló, da esperanza para una Iglesia mejor y un futuro mejor para el mundo. Dirigiéndose a los jóvenes, Joshua concluyó invitándoles a llevar el Espíritu Santo allí donde estén, "para que el Espíritu Santo pueda ser sentido por todos, por cada joven, en cada comunidad".
"Ser Iglesia como Pueblo de Dios" es lo que impresionó a Phouvisith Toudouangdy, laosiano, delegado de la Conferencia Episcopal de Laos y Camboya, en su experiencia sinodal. "Es un momento significativo", añadió, en el tercer milenio, para permitir que el Espíritu Santo nos renueve como cristianos en una "nueva vida en Cristo". Phouvisith trajo consigo la voz de los "pequeños cristianos de Laos", la voz de la familia y de los jóvenes, y especialmente de los "catequistas que trabajan duramente para servir silenciosamente a la Iglesia".
Por último, Pablito Baybado, representante de Filipinas, dijo sentirse realmente feliz y contento entre los laicos, amigos y hermanos, venidos de toda Asia. "La sinodalidad", continuó Pablito, "es un tiempo en el que se siembran sueños. A través de nuestras conversaciones espirituales, nuestra escucha mutua, y esperamos, la cooperación futura, haremos que Asia sea pacífica y armoniosa."
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