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El aumento de 7 a 10 euros divide a una sociedad mayoritariamente católica
“Si Jesús no hubiera resucitado, se estaría revolcando en su tumba”. Es una de las quejas aparecidas en la prensa croata después de conocerse que, a causa de la inflación, la Conferencia Episcopal ha decidido subir el estipendio de las misas, lo que, en paralelo, ha abierto un debate en el país balcánico sobre la financiación de la Iglesia.
La medida, que supone subir de 7 a 10 euros el precio de las misas (en España, al menos desde hace una década en algunas diócesis, ese es el precio habitual), además de acusaciones a los obispos de avaricia, ha hecho que aparezcan peticiones de que se introduzca un impuesto eclesiástico similar al modelo alemán, para que quien quiera financie a la institución eclesial.
Los defensores de la subida del precio, por el contrario, argumentan que el Estado no contribuye con la acción caritativa y social que lleva a cabo la Iglesia en Croacia con las capas sociales más desfavorecidas y subrayan que, en todo caso, a nadie se le negará el acceso a un servicio religioso por falta de dinero, según informa Katholisch.
En tiempos de polarización, esta medida, que entrará en vigor el próximo 1 de julio, está tensionando también a la sociedad donde el 86 por ciento de los 4,2 millones de habitantes se declaran católicos y donde la Iglesia goza de alta estima.
La cuestión de fondo parece ser la necesidad que atraviesa la propia institución, que a diferencia de otras iglesias en Europa, no recibe ningún tipo de contribución a través del Estado, por lo que ha de financiarse a través de estos estipendios, donativos, colectas y becas de ayuda.
En cuanto a la postura oficial de la Iglesia, el Código de Derecho Canónico permite la aceptación de estipendios para misas en memoria de los fieles difuntos, aunque en una audiencia, en marzo de 2018, el papa Francisco se mostró sumamente crítico con la costumbre, extendida en todo el mundo, de cobrar por las misas de difuntos, en las que se nombra al fallecido y se pide por su alma.
"Nadie debe cobrarte por nombrar a tu familiar", aseguraba Francisco. "Nada. ¿Lo habéis entendido? ¡Nada! La misa no se paga. La misa es el sacrificio de Cristo, que es gratuito. La redención es gratuita. Si quieres hacer una oferta, hazla, pero no se paga. Es importante entender esto".
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