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Edoardo Santini estudia Teología y sirve en dos parroquias de Florencia
El joven que ganó el título de "el más bello de Italia" decidió cambiar los brillos del mundo de la moda por el seminario para convertirse en sacerdote. Se trata de Edoardo Santini, de 21 años, quien hace solo cuatro años sonaba con pasarelas, reflectores y desfilar para las casas de moda más prestigiosas del mundo.
El sueño de Edoardo se hizo realidad al ganar el título de "más bello de Italia", un objetivo muy deseado. Entonces algo cambió. Aquel mundo dorado y envolvente no le satisfacía como lo había imaginado en sus sueños cuando era muy joven. Sintió que tenía que buscar en otra parte su felicidad interior: sintió la vocación en sí mismo y ahora está estudiando para entrar en el seminario, quiere ser sacerdote.
Aquel 2019 en el que fue elegido el más bello de Italia, y luego fue bailarín y nadador, ahora parece otra vida. El ganador del concurso nacional promovido por Abe dejó de lado los desfiles y el trabajo como modelo, pero también la natación, el baile y el sueño de convertirse en actor profesional, para iniciar estudios preparatorios y convertirse en sacerdote.
"A mis 21 años me encuentro en el camino de ser sacerdote si Dios quiere", explica en un vídeo publicado hace unos días en las redes sociales. "En los últimos años - dice - he tenido la oportunidad de encontrarme con algunos jóvenes que, mostrándome lo que significa "ser iglesia", me han dado la fuerza para investigar esta cuestión que llevo conmigo desde que era pequeño, pero que varios temores me impidieron explorar más a fondo".
Edoardo ha dejado así de lado "el modelaje, la actuación y el baile, porque el sí implica inevitablemente no", afirma en su mensaje en las redes sociales. Pero no quiere renegar del pasado. "En los últimos años, he conocido a personas maravillosas que me han dado mucho y me han permitido vivir el arte. No lo abandonaré todo, porque mis pasiones son parte de mí, pero las viviré y las volveré a proponer en diferentes contextos", explicó.
"El año pasado, para dar un primer paso - continúa Santini - fui a vivir con dos sacerdotes y fue la experiencia más hermosa de mi vida, una experiencia que me permitió encontrar hermanos y que me permitió hallar en la vida cotidiana esa respuesta que esperaba que viniera de arriba".
Santini, tras preguntar al obispo, ingresó en la escuela preparatoria, comenzó a estudiar teología y a servir en dos parroquias de la diócesis florentina. "¿Seré sacerdote? No lo sé, estoy aquí para averiguarlo. Di ese paso que me aterrorizó, que me impidió ser plenamente yo mismo, dispuesto en caso de decir: 'No, me equivoqué'. Sin embargo, de lo que estoy seguro es que no me arrepentiré de este viaje, porque ahora puedo gritar: soy Edoardo, tengo 21 años y estoy feliz", concluyó.
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