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El presidente del Consejo Diocesano aboga por el cese del cardenal Woelki
"La archidiócesis de Colonia ha llegado a un callejón sin salida, necesitamos una decisión de Roma". Es uno de los responsables eclesiásticos más críticos con la actuación del cardenal de Colonia, Rainer María Woelki. De algún modo, uno de los 'culpables' de que la Santa Sede ordenara una investigación sobre los "posibles errores" de la Iglesia en la gestión de casos de abusos, que ha concluido esta semana y cuyos resultados veremos en pocas fechas.
En una entrevista de Félix Neumann en Katolisch.de, Tim Kurzbach, presidente del consejo diocesano de Colonia, que reúne a eclesiásticos y laicos, considera que "estamos estancados". La última reunión, celebrada este miércoles, se vivió con amargura, y con la presencia del propio Woelki, a pesar de no estar invitado a la cita.
El entrevistado es muy duro contra Woelki: "Dos hombres tienen el futuro de la diócesis en sus manos: el propio Cardenal Woelki y el Santo Padre. Espero que ambos cumplan con sus responsabilidades lo antes posible".
"Hemos llegado a un punto muerto, un punto realmente muerto", apunta Kurzbach, quien sostiene que "la visita fue una buena señal del Santo Padre. La situación en la diócesis es tal que una abrumadora mayoría de laicos y también muchos sacerdotes están convencidos de que se debe tomar una decisión rápida".
Respecto al papel de Arborelius y Van den Hende, el responsable del consejo diocesano agradece que fueran "muy meticulosos e interesados en los detalles". "Escucharon con atención y todo quedó bien documentado", apunta, aunque advierte que "la verdadera decisión ahora recae en Roma, primero en la Congregación de Obispos y, finalmente, en el Santo Padre".
Imagen: © Ciudad de Solingen
Kurzbach es especialmente crítico con el cardenal Woelki. "Cuando el líder de la diócesis intenta, una y otra vez, explicarnos que incluso los procesos que son moralmente inaceptables no son tan malos desde la óptica canónica, entonces vemos que no hay nada que hacer. Un abuso es un abuso, no se puede poner en perspectiva, a ningún precio".
"El cardenal Marx, como obispo, admitió su responsabilidad y culpa. Eso no nos pasó a nosotros, aquí siempre intentas explicar por qué se puede justificar. Esa es la diferencia esencial entre la Arquidiócesis de Munich y Freising y la situación aquí: el Cardenal Marx habla del hecho de que él tiene la responsabilidad en la Arquidiócesis. Aquí solo escuchamos 'hicimos todo bien, ahora entiéndanlo'", proclama.
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