Rafael Luciani coordina el proyecto Togethe/Juntos
Teólogos y pastoralistas de todo el mundo inauguran el primer ecosistema sinodal para reflexionar sobre el Documento Final del Sínodo
"Ninguno de nosotros va a derramar una lágrima", dice uno de los denunciantes
Los abogados que representan a la acusación en la demanda civil presentada en Australia contra el cardenal George Pell por daños psicológicos por presuntos abusos sexuales, de los que fue absuelto, aseguró este miércoles que proseguirá con el caso, a pesar de la muerte anoche del controvertido purpurado australiano.
El padre de uno de los niños -fallecido hace años- que acusaron a Pell de abusar sexualmente de ellos en la década de los noventa, en un proceso penal que primero culpó al cardenal en 2018 y más tarde lo absolvió en 2020, demanda una compensación económica por daños psicológicos.
Lisa Flynn, directora de la firma Shine Lawyers y quien representa al padre de la víctima, indicó hoy en un comunicado que continuará con el proceso "contra la Iglesia y cualquier patrimonio que haya dejado Pell". "Un juicio civil probablemente habría brindado la oportunidad de contrainterrogar a Pell y realmente probar su defensa contra estas acusaciones. Todavía hay una gran cantidad de pruebas en las que basar las acusaciones, y se le pedirá al tribunal que, a su debido tiempo, se pronuncie sobre esas pruebas", añadió la letrada.
En agosto de 2022, el Tribunal Supremo de Victoria, la máxima instancia de esa región y con sede en Melbourne, rechazó una petición de la Iglesia católica para frenar la demanda. El demandante, que aparece en los documentos judiciales como RWQ, asegura que sufrió daños psicológicos al conocer los supuestos abusos en los años noventa del siglo pasado contra su hijo, que falleció en 2014 debido a una sobredosis accidental.
Este es uno de los dos casos por los que el cardenal Pell, exsecretario de Economía del Vaticano, fue acusado en 2017 de cinco cargos de abuso sexual, uno de ellos por penetración oral, cometidos supuestamente en el coro de la Iglesia de St Patrick cuando era arzobispo de Melbourne en la década de los noventa.
Pell fue hallado culpable en diciembre de 2018 y más tarde condenado a seis años de prisión por estos cargos, fallo que fue ratificado en agosto de 2019, pero finalmente revertido en abril de 2020 por el Tribunal Superior de Australia, la máxima instancia judicial en el país, debido al "beneficio de la duda razonable".
El que fuera número 3 del Vaticano pasó trece meses en prisión antes de ser puesto en libertad. El polémico cardenal falleció anoche en Roma, a los 81 años, debido a complicaciones cardíacas a raíz de una operación de cadera, indicó en un comunicado el arzobispo de Melbourne, Peter Comensoli.
El australiano Phil Nagle, uno de los miles de supervivientes de abusos sexuales en la Iglesia católica, dijo este miércoles que no llorarán la muerte del cardenal George Pell, mientras que políticos conservadores australianos ensalzaron la figura del fallecido cardenal.
"Ninguno de nosotros va a derramar una lágrima", dijo Nagle, quien, junto con otros supervivientes de abusos sexuales cometidos por religiosos, acusó a Pell de haber defendido a la Iglesia católica en detrimento de las víctimas, informó el diario The Sydeny Morning Herald.
Una comisión especial, que recibió unas 4.500 quejas contra más de 1.800 religiosos por abusos sexuales cometidos entre 1985 y 2015, determinó en 2017 que Pell era "consciente" del problema en la Iglesia, algo que el cardenal negó.
"Para muchos supervivientes del abuso del clero, particularmente aquí en Australia, George Pell era un símbolo del sistema que repetidamente puso los intereses de la Iglesia católica por encima del interés y el bienestar del resto", señaló Clare Leaney, directora de In Good Faith Foundation, que trabaja con víctimas de abusos.
Paul Levey, víctima del sacerdote australiano convicto por pederastia Gerald Ridsdale, también expresó su descontento con la Iglesia católica y Pell. "Leí mensajes de muchos supervivientes..., algo de celebración hay entre la comunidad de supervivientes", apostilló Levey, según el canal australiano ABC.
Entre los férreos defensores del cardenal fallecido destaca el ex primer ministro conservador Tony Abbot (2013-2015), que en un comunicado calificó a Pell como "un santo de nuestros días" y tildó su encarcelamiento como una "forma moderna de crucifixión" en vida.
"Su fe profunda y compasiva lo sostuvo durante más de 400 días en prisión por presuntos delitos que muchos, incluido yo mismo, creíamos que nunca debieron haber sido objeto de acusaciones", dijo por su parte John Howard, primer ministro conservador entre 1996 hasta 2007.
El primer ministro de Australia, Anthony Albanese, expresó sus condolencias e indicó que "en los próximos días" habrá una misa en el Vaticano y, una vez el cadáver de Pell regrese al país, otro acto funerario en la catedral de Santa María, en Sídney.
También te puede interesar
Rafael Luciani coordina el proyecto Togethe/Juntos
Teólogos y pastoralistas de todo el mundo inauguran el primer ecosistema sinodal para reflexionar sobre el Documento Final del Sínodo
El Papa avala el plan de Trump para Gaza: "Parece una propuesta realista"
León XIV, rotundo: "Decir 'estoy en contra del aborto pero a favor de la pena de muerte' no es estar a favor de la vida"
El patriarca inaugura en Tesalónica la segunda conferencia científica internacional organizada por la Iglesia de Grecia
Bartolomé I: "La fe no conoce fronteras, y el cristianismo es ecuménico por la fe"
Anima a "fomentar una cultura de paz en la sociedad, requisito esencial para el futuro de Italia y del mundo entero"
Pietro Parolin: "La Santa Sede está al lado de los pacificadores"
Lo último
Más allá de la dicotomía entre cuidado y curación.
Dejarse cuidar
Relación histórica y actual entre curar y cuidar.
Curar y cuidar
Sin comunidades alternativas en la periferia no habrá cambios internos. La historia lo demuestra: ninguna estructura se reforma solo por argumentos. Las reformas nacen cuando existen formas de vida creíbles que muestran que otra Iglesia es posible.
Monacato laico: renovar la iglesia dejando atrás una jerarquía enferma