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Al menos seis iglesias han sido atacadas o quemadas, según la Policía
Pakistán volvió a ser escenario de hechos violentos contra comunidades cristianas. El miércoles 16 de agosto en Jaranwala, en la región de Punjab, al este del país, luego de que un grupo de personas acusara a los cristianos de haber profanado el Corán, la turba, soliviantada por extremistas, atacó algunas iglesias y también algunas casas. La policía, que intervino para apaciguar los ánimos, no pudo evitar graves disturbios. Según las autoridades locales, al menos seis iglesias han resultado dañadas o incendiadas.
“Las palabras me fallan mientras escribo esto. Nosotros, obispos, sacerdotes y laicos, estamos profundamente dolidos y angustiados por el incidente de Jaranwala, en el distrito de Faisalabad en Pakistán”, expresó Azad Marshall, obispo de la diócesis de Raiwind, donde “una iglesia se está quemando mientras escribo este mensaje”, agregó.
Los fanáticos musulmantes acusan, “falsamente” y sin aportar ninguna prueba, a una familia cristiana de violar el Corán. Y no ha sido el único ataque. Además “se han profanado biblias y se ha torturado y hostigado a algunos cristianos”, confirma el obispo Marshall.
Ante este nuevo episodio de persecución religiosa, la Iglesia de Pakistán “clama justicia” y ha instado a las “fuerzas del orden”, y a quienes deben velar por la justicia y la seguridad de todos los ciudadanos, a que “intervengan de inmediato”.
Asimismo, han reclamado que se reconozca que «nuestras vidas son valiosas en nuestra propia patria», que precisamente acaba de celebrar la independencia y la libertad, puntualiza el obispo de Raiwind.
Pero el de Jaranwala no se trata de un hecho aislado. La ley antiblasfemia es utilizada a discreción contra los cristianos en todo el país. En la ciudad de Sargodha, una ciudad del Punjab paquistaní, se produjeron recientemente tres casos diferentes de acusación de blasfemia en menos de un mes, lo que desató varios episodios de violencia.
El primer ministro pakistaní interino, Anwaar-ul-Haq Kakar, prometió tomar medidas inmediatas contra los responsables de los actos de vandalismo. "Estoy conmocionado por las imágenes; se tomarán medidas severas contra quienes violen la ley y hostiguen a las minorías", escribió el político en Twitter, y agregó que "se pidió a todas las fuerzas del orden que arresten a los culpables y los lleven ante la justicia". "Tengan la seguridad de que el gobierno de Pakistán - concluyó - está al lado de nuestros ciudadanos, los cuales están todos en igualdad de condiciones ante la ley".
Posteriormente, durante la noche, la policía provincial anunció en un comunicado que más de 100 personas fueron detenidas en relación con los ataques contra la comunidad cristiana, y reiteró que no se reportaron heridos durante los disturbios.
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