Rafael Luciani coordina el proyecto Togethe/Juntos
Teólogos y pastoralistas de todo el mundo inauguran el primer ecosistema sinodal para reflexionar sobre el Documento Final del Sínodo
Las leyes anti-blasfemia "perpetúan la discriminación y son usadas para atacar a los pobres"
Un mensaje de WhatsApp se ha convertido en una potencial sentencia de muerte en Pakistán. Una red de extorsión está utilizando las polémicas leyes de blasfemia del país en el ámbito digital para atrapar a cientos de personas, principalmente jóvenes de minorías como la cristiana, en una estafa que puede acabar en linchamiento, cárcel o el pago de enormes sumas de dinero.
Las controvertidas leyes sobre la blasfemia en Pakistán, que contemplan hasta la pena de muerte, han sido criticadas durante décadas por organizaciones de derechos humanos por ser utilizadas como una herramienta para saldar venganzas personales. Ahora, esta práctica ha evolucionado hasta convertirse en un lucrativo negocio criminal.
Una red, apodada «la banda del negocio de la blasfemia», ha chantajeado o atrapado a más de 450 personas en los últimos años, según activistas. Los datos de la abogada Imaan Mazari-Hazir, que lucha contra estos casos, revelan que actualmente hay 240 acusados de blasfemia en la cárcel de Lahore, 150 en la de Rawalpindi y 55 en la de Karachi.
Según el método, en algunos casos miembros de la red tienden trampas en redes sociales para coaccionar a sus víctimas para que compartan contenido considerado blasfemo.
En otros, infiltran directamente las cuentas personales y publican ellos mismos el material, según algunas denuncias. Una vez que las autoridades inician una investigación, la red exige a las víctimas grandes sumas de dinero a cambio de retirar los cargos.
Las historias de los afectados revelan la crueldad del sistema. Saeeda Bibi relató a EFE el caso de su hijo, Muhammad Zamzam, ciego. «A pesar de la clara inocencia de mi hijo, que nunca ha usado las redes sociales, los funcionarios pidieron un soborno. Pagamos el rescate, pero mi hijo sigue en la cárcel», lamentó.
Según los abogados, además de los cientos de encarcelados, al menos cinco acusados han muerto en prisión.
En la cárcel de Adiala en la ciudad de Rawalpindi, un joven de 21 años lleva dos años esperando justicia. Su hermano contó a EFE, bajo anonimato, cómo fue engañado por una chica en Facebook para que compartiera una caligrafía «sin saber que contenía material considerado ofensivo para el islam», según su relato.
«El principal factor es el financiero. Los implicados han mejorado significativamente su nivel de vida», dijo a EFE la abogada Mazari-Hazir, quien también apunta a un motivo de poder: «El estatus social asociado al miedo que infunden».
En enero, abogados denunciaron vínculos de la red con el Tehreek-e-Labbaik Pakistan (TLP), un partido islamista radical. Un informe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Pakistán (NCHR) ya destacó un «preocupante aumento de casos iniciados por la unidad de Ciberdelincuencia de la Agencia Federal de Investigación (FIA), frecuentemente en colaboración con una entidad privada».
En un informe de junio, Human Rights Watch denunció que las leyes de blasfemia «perpetúan la discriminación y son usadas para atacar a los pobres y a las minorías». En respuesta a las crecientes denuncias, el Tribunal Superior de Islamabad ordenó este mes al Gobierno crear una comisión para investigar estos abusos. «Es un avance positivo que los grupos extremistas temen», concluyó Mazari-Hazir.
El caso más conocido fue el de Asia Bibi, una campesina cristiana absuelta por el Tribunal Supremo en 2018 tras pasar casi una década en el corredor de la muerte. Su absolución desató protestas masivas y la obligó a exiliarse.
La violencia de las turbas ha llegado a extremos como el linchamiento en 2017 de Mashal Khan, un estudiante universitario asesinado por sus compañeros por acusaciones falsas; o la quema en 2021 de Priyantha Kumara, un gerente de fábrica esrilanqués, a manos de una muchedumbre.
También te puede interesar
Rafael Luciani coordina el proyecto Togethe/Juntos
Teólogos y pastoralistas de todo el mundo inauguran el primer ecosistema sinodal para reflexionar sobre el Documento Final del Sínodo
El Papa avala el plan de Trump para Gaza: "Parece una propuesta realista"
León XIV, rotundo: "Decir 'estoy en contra del aborto pero a favor de la pena de muerte' no es estar a favor de la vida"
El patriarca inaugura en Tesalónica la segunda conferencia científica internacional organizada por la Iglesia de Grecia
Bartolomé I: "La fe no conoce fronteras, y el cristianismo es ecuménico por la fe"
Anima a "fomentar una cultura de paz en la sociedad, requisito esencial para el futuro de Italia y del mundo entero"
Pietro Parolin: "La Santa Sede está al lado de los pacificadores"
Lo último
Más allá de la dicotomía entre cuidado y curación.
Dejarse cuidar
Relación histórica y actual entre curar y cuidar.
Curar y cuidar
Sin comunidades alternativas en la periferia no habrá cambios internos. La historia lo demuestra: ninguna estructura se reforma solo por argumentos. Las reformas nacen cuando existen formas de vida creíbles que muestran que otra Iglesia es posible.
Monacato laico: renovar la iglesia dejando atrás una jerarquía enferma