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No duda que el superviviente fuera abusado, pero no cree que fuera a manos del cardenal
El arzobispo de Melbourne, Peter Comensoli, cree que George Pell es inocente de abusos a menores. Y aunque no duda que fuera abusada la víctima cuyo testimonio fue clave para que ayer se condenara al cardenal en segunda instancia, ha cuestionado si esta víctima no se habría equivocado con la identidad de su agresor.
"Yo creo a ambos", afirmó Comensoli en una entrevista en la radio de Melbourne, un día después de que una corte de apelación de Victoria rechazara el recurso de Pell por su condena a seis años de prisión con un mínimo de tres años y ocho meses por abusar de dos menores en 1996 y 1997.
Aunque el arzobispo dijo que respeta la decisión del tribunal, también cree en la versión de su "amigo" Pell.
Y aunque Comensoli ha sido blanco de críticas en Australia por visitar al cardenal en la Prisión de Evaluación de Melbourne, dijo que no dejará de hacerlo.
"Yo creo en lo que [Pell] me dijo, en muchas ocasiones, que es inocente y sigo estando bastante impactado por cómo se han desarrollado las cosas", admitió el prelado.
Pero también afirmó que cree que la víctima de Pell -conocido como "testigo J"- fue abusada en los momentos y maneras alegados en los juicios. Solo duda de que Pell fuera el responsable.
"Creo de verdad que puedo dar por bueno lo que sé del hombre que es George Pell y aceptar lo que él me ha dicho. También puedo dar por bueno lo que he oído [de la víctima] y aceptar lo que dijo en términos del abuso", explicó Comensoli.
En la misma línea de escepticismo sobre la decisión de ayer se ha expresado también el arzobispo de Sídney, Anthony Fisher.
Fisher no pudo evitar mencionar que a su juicio el voto no unánime de los jueces "es consistente con las diferentes opiniones de los jurados en el primer y segundo juicio, así como con la opinión dividida entre los comentaristas judiciales y el público en general".
"Personas razonables han tomado diferentes puntos de vista cuando al presentárseles las mismas pruebas", recordó Fisher.
"Sé que hay muchos en la comunidad católica y más allá a quienes les resultará difícil aceptar esta decisión, especialmente aquellos que conocen al cardenal y tendrán dificultades para reconciliar este resultado con el hombre que conocen. Les agradezco por perseverar en la fe, la esperanza y el amor", continuó el arzobispo de Sídney.
Las opiniones de Comensoli y Fisher sobre el fallo contrastan y mucho con las reacciones de periodistas australianos que cubrieron el 'caso Pell' en persona y con conocidos defensores de víctimas de abusos.
Louise Milligan -testigo en el juicio y una de las pocas personas que conoce la verdadera identidad de la víctima J- escribió una reflexión conmovedora sobre la decisión e insistió:
"Lo que debe recordarse es que este caso no versa sobre ideología ni diferentes ramas del catolicismo, ni sobre un hombre que era un pararrayos de disensión en su Iglesia. Este caso trató de la protección de menores. Hoy, la protección de menores ha ganado".
Pero defensores de víctimas como la irlandesa Marie Collins -ex-integrante de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores- instó al Papa Francisco a tomar más medidas contra el purpurado ya dos veces culpable, incluyendo la de su destitución del Colegio Cardenalicio.
"Pell sigue siendo cardenal", recordó Collins en Twitter.
"El Papa se demora otra vez, sin duda esperando otra apelación con un resultado diferente o que el destino intervenga".
"El Vaticano insiste constantemente que el cardenal Pell ha mantenido su inocencia, ¡como si esto demostrara que es inocente! Si esta fuera la norma legal, nuestras cárceles estarían vacías", observó Collins.
Por su parte, Anne Barrett Doyle, de la web de rendición de cuentas episcopales bishopaccountability.org, dijo: "El veredicto de hoy reclama una respuesta abierta del Papa Francisco. Él ha condenado de forma repetida la plaga del clericalismo como tierra fértil para el abuso".
"Aún así", dijo Barrett Doyle -también recordando que Pell a día de hoy sigue siendo cardenal- el "clericalismo" del Papa "ha sido evidente en su trato" del purpurado australiano.
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