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Tras una vida como sacerdote cristiano, poco antes de morir manifestó su deseo de ser enterrado como judío
Tras ver morir a toda su familia en 1936 a manos de los nazis, Yaakov Zvi, de cinco años, se escondió con familias en iglesias cristianas polacas y logró sobrevivir al Holocausto. Fue en aquellos tiempos cuando un cristiano le dio una tarjeta de bautismo con un nombre distinto al suyo, Gregor Pavlovsky, por el que sería conocido desde entonces y moriría hace tan solo unos días, a finales de octubre. Tras su deceso en Jaffa, Israel, la asombrosa historia de Pavlovsky ha sido recogida por diversos medios.
Marcado por la profunda religiosidad judía de su familia ausente, el joven Pavlovsky vivió en un monasterio, donde estudió para ser párroco. En 1958 fue ordenado en Lublin, Polonia. Lo más sorprendente de su vida ocurriría poco más de un lustro después, cuando escribió su historia en un diario polaco. Un ejemplar del rotativo llegó a Israel, donde fue ojeado por otro Pavlovsky, su hermano, que también había logrado sobrevivir a la barbarie nazi. Si bien hasta ese momento no sabían nada el uno del otro, el reencuentro con su hermano llevó a Gregor a instalarse en Israel.
En Jaffa, donde viviría el resto de su vida, conoció al rabino Shalom Melul, decano de la yeshivá Amit de Ashdod. Cuenta Melul que Pavlovsky siempre mostró su agradecimiento a la Iglesia y al cristianismo por haberle salvado la vida. “Como joven huérfano con toda su vida pasada destruida, debió sentirse protegido y seguro en su nueva vida. Tal vez incluso sintió cierta conexión con el cristianismo, aunque su identidad judía siempre siguió siendo importante para él”, afirma Melul en Enlace judío.
Los hermanos Pavlovsky viajaron a Polonia para erigir un monumento en memoria de su familia y de tantos otros judíos de la comunidad Izbitza asesinados durante el Holocausto y enterrados en fosas comunes.
Poco antes de morir, Gergor manifestó su deseo de retornar a su pueblo en plenitud: es decir, “con minián en su funeral y la oración del kadish”, aclara Melul. “Incluso comunicó su testamento a la Iglesia —añade— lo que requirió no poco valor para hacerlo. Escribió que seguiría siendo cristiano hasta su muerte, pero que después se desvincularía del cristianismo”. Según cuenta Melul la Iglesia respetó sus deseos, y le permitió seguir ejerciendo como sacerdote en Jaffa, a pesar de que que quería morir y ser enterrado como judío”.
De acuerdo con sus deseos, Yaakov Zvi fue, pues, enterrado como judío, y a su funeral asistieron clérigos cristianos y judíos religiosos.
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