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El cardenal arzobispo de Washington recuerda que EEUU es "una nación de inmigrantes"
“Los Estados Unidos son una nación de inmigrantes. Ya sea que hayamos nacido aquí, nos hayan traído o estemos convirtiendo a Estados Unidos en nuestro hogar debido a circunstancias que escapan a nuestro control”. Así de claro y contundente se expresó el cardenal y arzobispo de Washington Wilton Gregory en una conferencia impartida frente al Capitolio el pasado 21 de julio.
“El actual Congreso”, dijo el cardenal ante los periodistas en la convocatoria de la Coalición de Empresas Estadounidenses sobre Inmigración, “tiene ahora la oportunidad de ser 'valiente' abordando el tema de inmigración de una manera integral y productiva para proporcionar el tan ansiado alivio a los que ya viven como estadounidenses”. El purpurado se une así a los obispos católicos que alientan la legislación de una “reforma migratoria bipartidista que incluya la legalización y un camino hacia la ciudadanía para las personas indocumentadas”.
Debido a la enorme preocupación de la Iglesia por las familias inmigrantes divididas durante el mandato de Donald Trump, el arzobispo de Washington manifestó su esperanza de que, independientemente de las opiniones políticas, los ciudadanos estadounidenses “apoyen la aprobación y aplicación de una legislación que mantenga unidas a las familias y proteja a los niños”.
En este sentido, el purpurado nacido en Chicago hace 73 años, pidió pleno apoyo para que este año se promulgue una legislación de reforma de inmigración que permita a los ‘dreamers’, a los amparados con TPS y DED, a los trabajadores agrícolas estacionales y a los trabajadores esenciales indocumentados integrarse como miembros plenamente reconocidos de la sociedad estadounidense, ya sea a través de la promulgación de una legislación independiente o de un paquete legislativo más amplio. “Es el momento de arreglar el sistema de inmigración obsoleto”, aseguró.
“Como muchos de los miembros de nuestra propia familia hicieron una nueva vida aquí, después de encontrarse en estas costas de América del Norte hace muchas décadas, también nosotros estamos llamados a demostrar amabilidad y espíritu de acogida a nuestros hermanos inmigrantes y refugiados, que contribuyen enormemente a nuestra sociedad mediante el trabajo y el servicio”, exhortó Gregory. “Toda persona —agregó— tiene derecho a vivir en su patria con seguridad y dignidad y con oportunidades de trabajo”.
El arzobispo también manifestó su gratitud a los inmigrantes que ofrecen su servicio en el país, en medio de la pandemia en curso, en puestos considerados como trabajo esencial, asistencia sanitaria y servicio militar.
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