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Llamamiento del Vaticano en el tercer aniversario de la invasión
(Vatican News).- En el tercer aniversario del inicio de la invasión a gran escala de Rusia en el país del este de Europa, el llamamiento de la Santa Sede es «firme y urgente» y se dirige a «todas las partes implicadas»: poner fin al conflicto que en los últimos tres años «ha infligido inmensos sufrimientos a Ucrania, causando numerosas víctimas, entre ellas muchos civiles inocentes, y dejando a la nación marcada por numerosos actos de destrucción».
Es monseñor Paul Richard Gallagher, secretario vaticano para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales, el portavoz del mensaje y la preocupación de la Santa Sede con motivo de la 1509ª reunión de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) que se está celebrando en Viena. Hablando a través de un vídeo, el arzobispo denunció las «trágicas consecuencias humanitarias» de estos tres años de conflicto que, además de muertos y heridos, ha causado «importantes daños en infraestructuras críticas y degradación medioambiental, agravando aún más la crisis».
Monseñor Paul Richard Gallagher reafirma el compromiso de la Santa Sede de facilitar la repatriación de los niños, al tiempo que anima a liberar a los prisioneros, especialmente a los soldados y civiles gravemente heridos. «La guerra es una inmensa tragedia. Es la negación de la humanidad», afirma en la grabación, reiterando las palabras que tantas veces ha pronunciado el Papa Francisco:
"No lo olvidemos: la guerra es siempre una derrota, siempre"
En este sentido, la Santa Sede hace un llamamiento a la OSCE como «institución clave en la búsqueda de una solución justa y duradera, basada en el derecho internacional y que implique a todas las partes en conflicto». «El restablecimiento y el mantenimiento de la paz, la seguridad y las relaciones armoniosas entre los Estados participantes deben seguir siendo una prioridad clave» para la organización que, señala el arzobispo, ha demostrado un «fracaso» primero “para prevenir el estallido de la guerra” y después «para facilitar una solución diplomática al conflicto en Ucrania».
Esto, dice el prelado, «refleja, en parte, la insuficiente voluntad política de los Estados participantes». Sin embargo, «nunca es demasiado tarde para restaurar la relevancia de la Organización como foro multilateral verdaderamente eficaz para un diálogo abierto y honesto, base indispensable para cualquier camino viable hacia la paz», afirma monseñor Gallagher.
Al igual que en su discurso pronunciado en Malta en el 31º Consejo de ministros de la OSCE, en el que instó a los miembros a dialogar para reparar las divisiones, monseñor Gallagher recuerda el 50º aniversario del Acta final de Helsinki. Es decir, el acuerdo del verano de 1975 que, firmado por treinta y cinco Estados, puso fin a la Guerra Fría.
Del espíritu de este entendimiento nació, de hecho, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa. Y es este «espíritu de Helsinki» el que los Estados participantes deben recuperar en estos tiempos dramáticos para la humanidad.
«El Acta final de Helsinki encarna una idea compartida por todos los Estados participantes de que la paz no es simplemente la ausencia de guerra o el mantenimiento de un equilibrio de poder, sino más bien el resultado de promover relaciones amistosas, entablar un diálogo respetuoso y constructivo y fomentar la cooperación», afirma el secretario para las Relaciones con los Estados.
«Estos principios, basados en el derecho internacional y la protección universal de los derechos humanos, son tan pertinentes hoy como hace cinco décadas».
Para concluir, el arzobispo hace suyo el llamamiento del Papa Francisco por la «martirizada Ucrania» en el Urbi et Orbi del 24 de diciembre del 2024:
"¡Que en la Ucrania desgarrada por la guerra se acalle el ruido de las armas! Que haya la audacia necesaria para abrir la puerta a las negociaciones y a los gestos de diálogo y encuentro, para alcanzar una paz justa y duradera"
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