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Espera que sirva para "frenar el deterioro de la libertad religiosa" en el gigante asiático
Taiwán "apoya los actuales esfuerzos de la Santa Sede para entablar un diálogo con China para resolver las cuestiones religiosas de la Iglesia", tal y como afirmó el Ministerio de Asuntos Exteriores de Taipei después del intercambio de saludos entre Pekín y el Vaticano con motivo del viaje del Papa a Mongolia.
En un comunicado, Taiwán muestra su confianza en que este diálogo sirva para frenar "el deterioro de la libertad religiosa y la situación de los derechos humanos" en el gigante asiático.
"Nuestro país respeta plenamente la libertad religiosa y apoya los actuales esfuerzos de la Santa Sede para entablar un diálogo con China para resolver las cuestiones religiosas de la Iglesia católica en China", dijo el Ministerio de Asuntos Exteriores de Taiwán en un comunicado. "Esperamos que los intercambios entre el Vaticano y China ayuden a mejorar la deteriorada situación de la libertad religiosa y los derechos humanos en China y a hacer realidad el ideal de la liberalización religiosa en China", añadió.
Mientras el avión papal sobrevolaba China, el Papa Francisco, que llegó a Mongolia para una visita sin precedentes, envió un telegrama de "buenos deseos" al presidente Xi Jinping y al pueblo chino, siguiendo la tradición de saludar a los líderes de los países cuyo espacio aéreo cruza.
En respuesta al telegrama del Papa, Beijing dijo que quería "fortalecer la confianza mutua" con el Vaticano y que las palabras del Papa "reflejaban amistad y buena voluntad".
La Santa Sede es el único aliado diplomático de Taipei en Europa y no tiene vínculos oficiales con Beijing, que ve a Taiwán como una de sus provincias que algún día se reunirá con el resto de su territorio, por la fuerza si es necesario.
En 2022, el Vaticano renovó con Pekín un acuerdo histórico firmado en 2018 sobre la espinosa cuestión del nombramiento de obispos en China, en medio de tensiones por la situación de los católicos bajo el régimen comunista.
La visita a Mongolia, el viaje número 43 de Francisco en su década como jefe de la Iglesia católica, también es crucial para mantener la puerta abierta a mejores vínculos entre el Vaticano y Beijing.
Pero mejores relaciones con China podrían significar problemas para Taiwán, que ha visto nueve aliados diplomáticos robados por Beijing desde que la presidenta taiwanesa Tsai Ing-wen llegó al poder en 2016.
Beijing critica a Tsai por no aceptar su opinión de que Taiwán pertenece a China y aborrece cualquier acercamiento diplomático por parte de países que parecen ver a la isla como una nación soberana. Sólo 13 países en el mundo reconocen oficialmente a Taipei en lugar de Beijing.
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