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En una carta que el sacerdote, arrestado, logró enviar a un amigo suyo
(AsiaNews).- Una oración por sus compañeros de prisión: es lo que pide el padre Stan Swamy, el sacerdote jesuita de 83 años arrestado por “terrorismo maoísta”, por defender durante años la vida y los derechos de los grupos tribales en Jharkhand.
En una carta que el sacerdote logró enviar a un amigo suyo, el activista pro-derechos humanos John Dayal, él cuenta que todos sus compañeros de celda provienen de “familias muy pobres”, y que lo ayudan en sus necesidades cotidianas. Además de los males propios de su avanzada edad, el padre Stan sufre de Parkinson y esto le impide lavarse y comer por sus propios medios. Sus compañeros de celda los ayudan a lavarse, le lavan la ropa y le dan de comer en la boca. Para el sacerdote, todas estas cosas son signos de que “pese a todo, la prisión de Taloja desborda humanidad”.
El padre Stan fue trasladado desde Ranchi hasta Bombay. Había solicitado la libertad bajo fianza por motivos de salud, pero no se la otorgaron. Por él se han movilizado la Conferencia de Obispos católicos y muchas organizaciones por los derechos humanos.
El sacerdote cuenta que hay otros activistas en la misma prisión, y menciona a Varavara Rao, Vernon Gonsalves y Arun Ferreira, con los que se encuentra en algunos momentos. Todos ellos están presos por los hechos ocurridos en Bhima Koregaon (Maharashtra) en el 2018, cuando después de una manifestación en defensa de los dalit, hubo enfrentamientos con la policía, que culminaron con un muerto.
A continuación brindamos algunos fragmentos de la carta del padre Stan (escrita con la ayuda de Arun Ferreira), y agradecemos a John Dayal haber puesto a disposición el texto.
Queridos amigos: ¡Paz!
Aunque no tengo muchos detalles para darles, quiero agradecerles por su apoyo y solidaridad hacia mí. Estoy en una celda de 4 metros por 2,4 metros, con dos compañeros. Tiene un pequeño baño y un retrete de estilo indio. Afortunadamente me dieron uno cómodo, de estilo occidental. Varavara Rao, Vernon Gonsalves y Arun Ferreira están en otra celda. Durante el día, cuando abren los calabozos y los pabellones, nos encontramos.
Desde las 5 y media de la tarde hasta las 6 de la mañana, y desde las 12 del mediodía hasta las 3 de la tarde, estoy encerrado en el calabozo con mis dos compañeros. Arun me asiste en el desayuno y el almuerzo, y me ayuda a comer. Vernon me ayuda a lavarme. Mis dos compañeros de celda me echan una mano durante la cena, lavan mi ropa y me hacen masajes en la rodilla.
Ellos vienen de familias muy pobres. Les pido recordar a mis compañeros de celda y a mis colegas en sus oraciones. A pesar de todo, la prisión de Taloja desborda humanidad.
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