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Emanuela Orlandi, la hija de 15 años de un empleado vaticano que desapareció en 1983
El Senado italiano aprobó hoy el último trámite para que una comisión parlamentaria trate de esclarecer las desapariciones sin resolver de dos chicas, entre ellas Emanuela Orlandi, la hija de 15 años de un empleado vaticano que desapareció en 1983 y que 40 años después continúa como uno de los grandes misterios del país.
El pasado marzo todos los partidos de la Cámara de Diputados apoyaron la apertura de esa comisión, integrada por 40 miembros y con plenos poderes de investigación, pero la postura en contra de la Fiscalía vaticana llevó a aplazar la votación en el Senado varios meses.
Finalmente la Cámara alta italiana aprobó la iniciativa con un único voto en contra y una abstención, proceso tras el que deberán elegir a 20 miembros del Senado y otros 20 de la Cámara, todos ellos con los mismos derechos a investigar que las autoridades judiciales.
"Esta comisión puede hacer mucho. Estoy convencido de que llegaremos a la verdad, no podrá ocultarse para siempre. Agradezco a los senadores que votaron. Esta comisión podrá hacer mucho más de lo que puede hacer la investigación del Vaticano", celebró el hermano de la desaparecida, Pietro Orlandi, en declaraciones recogidas por los medios locales.
La propuesta había sido lanzada por el Partido Demócrata (PD), el Movimiento 5 Estrellas (M5S) y Acción con la intención de investigar la desaparición de Mirella Gregori, que desapareció en mayo de 1983 cuando tenía 15 años, y de Orlandi, de la misma edad y que desapareció un mes después, el 22 de junio.
La desaparición de Orlandi, que ha vuelto a ser noticia después del estreno del nuevo documental "Vatican Girl" (La chica del Vaticano) en la plataforma Netflix, fue relacionada en varias investigaciones periodísticas con el atentado contra Juan Pablo II en 1981 en la plaza de San Pedro del Vaticano a manos del terrorista turco Ali Agca.
También se habló de una red de pederastas y se señaló a la Banda della Magliana, la mafia de Roma de la década de los años 70 y 80, que pudo haber actuado por orden del fallecido arzobispo estadounidense Paul Marcinkus, entonces director del IOR, el banco vaticano.
Pietro Orlandi, que no ha cesado de pedir conocer la verdad y de que se haga justicia, fue escuchado el pasado 12 de abril por primera vez por el fiscal vaticano, que a finales del pasado año decidió reabrir las indagaciones.
Asimismo, la Fiscalía de Roma abrió en mayo una nueva investigación que, esta vez, contará con la colaboración de las autoridades de la Santa Sede, siendo la tercera apertura de las pesquisas después de las llevadas a cabo entre 1983 y 1997 y entre 2008 y 2015, ambas sin éxito.
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