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"Igual remuneración por igual trabajo"
"La Santa Sede está convencida de que para avanzar hacia una igualdad plena y genuina entre hombres y mujeres, aspecto fundamental de una sociedad justa y democrática basada en el Estado de derecho, hay que aplicar medidas concretas, prácticas y cotidianas que garanticen igual remuneración por igual trabajo". Estas han sido las palabras del Representante Permanente de la Santa Sede ante la OSCE en Viena, Janusz Urbańczyk, en la Tercera Conferencia de Examen sobre la igualdad entre los géneros, celebrada entre el 27 y el 28 de octubre.
En su discurso, el delegado vaticano invitó a aplicar "la igualdad de acceso a los recursos, el capital y la tecnología, la protección de las madres trabajadoras, la promoción profesional justa y el reparto de las responsabilidades familiares, y el reconocimiento de la igualdad de derechos y responsabilidades como ciudadanos de un Estado democrático".
"La Santa Sede está convencida de que el primer paso hacia el progreso de la igualdad entre mujeres y hombres es el reconocimiento de la importancia de la participación y el compromiso de la mujer en todos los aspectos de la vida cultural, social, política y económica, ofreciendo así una verdadera visión de la dignidad y las aspiraciones intrínsecas e inalienables de la mujer", señaló Urbańczyk.
Tal y como señala Vatican News, aunque el hecho de que haya más mujeres en los parlamentos o en las esferas de responsabilidad suele reflejar una mayor inclusión, esto no es suficiente". Las mujeres, de hecho, deben ser valoradas por todas sus habilidades, por su "genio femenino, esencial para la sociedad", manteniendo su especificidad, destacó.
El prelado, por lo tanto, subrayando la importancia de la valorización de las características específicas de la mujer, citando al Papa Francisco, recuerda que "la supresión de la diferencia (entre hombres y mujeres) crea un problema, no una solución", porque de esta manera las mujeres perderían su riqueza única y su valor intrínseco, y toda la sociedad se empobrecería.
Mons. Urbańczyk destaca el concepto de complementariedad, más que de igualdad, subrayando la importancia del hecho de que "cada mujer y cada hombre, como personas, pueden aportar su contribución personal, sus talentos, sus dones y su carisma para que 'la complementariedad se convierta en un gran tesoro'".
Por consiguiente, es necesario, subraya el prelado, el uso de una terminología precisa y un lenguaje acordado, "evitando interpretaciones alejadas del uso ordinario y generalmente aceptado de las palabras".
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