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Celebra su encuentro anual por la paz en París para protestar contra la guerra
(Vatican News).- El encuentro internacional de París, organizado por la Comunidad de Sant'Egidio y la archidiócesis de la ciudad, no es un intento de mediar sobre la paz, sino más bien una protesta contra la guerra, dando voz a quienes la sufren. Será entonces un momento de debate sobre cómo ser creíbles, como hombres y mujeres de paz, para el futuro del mundo, ante las jóvenes generaciones.
Marco Impagliazzo, presidente de la Comunidad de Trastevere, presenta así, junto con el arzobispo de París, monseñor Laurent Ulrich, la cita anual en el espíritu de Asís, que este año tiene lugar en la capital francesa, del 22 al 24 de septiembre, con el tema «Imaginar la paz».
«En una época oscura y sombría – señala Impagliazzo – hay que imaginar ver la luz de la paz, porque la paz ya no está a la orden del día». En una Francia que ha vivido y sufrido dos guerras mundiales, las religiones, y con ellas los representantes de la cultura, la política, la sociedad civil, los filósofos y humanistas de todo el mundo, se reúnen para reafirmar que, a pesar de que la palabra paz parece haber desaparecido del «vocabulario geopolítico de la opinión pública», la esperanza sigue firme en el diálogo y en el encuentro entre hombres y mujeres. En París no habrá «mediaciones ocultas», señala Impagliazzo, sino que será un encuentro en nombre de la esperanza, en el que todos podrán hablar libremente.
Dentro de poco se cumplirá el primer aniversario del ataque de Hamás a Israel, y San Egidio, explica el presidente de la Comunidad, ha decidido no centrarse con foros específicos en uno u otro escenario bélico, sino reafirmar, tras una incertidumbre inicial sobre si celebrar o no el encuentro por la situación internacional, que «la búsqueda de la paz no debe detenerse porque hay millones de personas que sufren la guerra, personas que no tienen voz en la comunidad internacional, cuyo sufrimiento no se escucha porque el ruido de las armas es demasiado alto».
Por ello, los organizadores optaron por asumir «este grito de paz que viene de muchos lugares» y, si hay debates entre los participantes sobre el tema, «serán confidenciales y privados».
Desde Jerusalén, desde Nazaret, así como desde Belén, se eleva «el grito de sufrimiento de los que están en guerra pero que quieren quedarse para mantener los lazos en la medida de lo posible y prepararse para después de la guerra, cuando sea posible imaginarlo», atestigua el arzobispo Ulrich, que acaba de regresar de Israel. Incluso en situaciones de guerra y odio, es su indicación, «hay quienes mantienen encendida la pequeña llama del deseo de las religiones de preservar y mantener el espíritu de paz».
La cita de París marca la 38ª etapa de un camino que comenzó con el encuentro de las religiones por la paz querido en Asís, el 27 de octubre de 1986, por Juan Pablo II, y que este año acoge una ciudad «que tiene una historia importante en la construcción de la paz que está en la vocación de la capital – prosigue el arzobispo – y que en el 2024 vive una coyuntura particular, marcada por los recientes Juegos Olímpicos y Paralímpicos, por el encuentro de Sant'Egidio y por la efervescencia vivida en vísperas del 8 de diciembre, día de la inauguración de la catedral de Notre-Dame», cuyo sagrario acogerá la ceremonia final.
A la asamblea inaugural del domingo 22 de septiembre en el Palacio de Congresos asistieron también el jefe del Estado francés, Emmanuel Macron, así como autoridades de la ciudad, entre ellas la alcaldesa Anne Hidalgo, y representantes de las religiones abrahámicas: el rector de la gran mezquita de París, el rabino jefe de Francia, el arzobispo de París, a los que se unieron el arzobispo de Canterbury y primado de la comunidad anglicana, Justin Welby.
Junto a ellos, el fundador de la Comunidad de San Egidio, Andrea Riccardi, y el testimonio de una mujer afgana, llegada a Europa a través de los corredores humanitarios que Sant'Egidio ha abierto en Italia, Francia y Bélgica. Los días siguientes estarán marcados por 21 foros sobre diferentes temas: de las migraciones al futuro de Europa, del papel del Mediterráneo a la democracia puesta a prueba, de África al desafío de las religiones en Asia, de la solidaridad con los pobres a la energía nuclear y el diálogo entre las religiones.
El último día, el martes, durante la ceremonia final, se leerá el mensaje del Papa Francisco, se encenderá el candelabro de la paz, se guardará un minuto de silencio por las víctimas de la guerra y se leerá el llamamiento por la paz firmado por todas las religiones.
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