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Alivio en Roma tras un viaje con muchas complicaciones técnicas
Finalmente, Joseph Ratzinger regresa hoy a Roma. Lo hará en un vuelo privado, del que no se dará hora por medidas de seguridad. Los gobiernos vaticano, italiano y alemán han seguido un estricto protocolo para evitar que el Papa emérito sufriera algún percance. "El papa emérito está exhausto, pero lleno de alegría. El encuentro de los dos hermanos ha sido conmovedor, un consuelo para ambos", señalaron fuentes de la diócesis de Ratisbona.
Pese a que se había especulado con la posibilidad de que la estancia de Benedicto XVI fuese más prolongada, lo cierto es que desde Roma supone un alivio el regreso del Papa emérito, dadas las complicaciones técnicas, de seguridad y protocolo que suponía su estancia en Alemania. Era, además, la primera ocasión en que el pontífice dimitido salía de Italia desde su renuncia.
Además, en un momento especialmente delicado, con la Iglesia alemana envuelta en un intenso camino sinodal, y con los críticos al actual pontífice tratando de usar la imagen del emérito para minar su autoridad. Un viaje, planificado con el permiso de Francisco, quien probablemente lo visitará a lo largo de la tarde, ya de vuelta en Roma.
Benedicto no se prestó a ello, y no concedió audiencias con sectores críticos durante su estancia en Ratisbona, dedicada casi en exclusiva a visitar a su hermano Georg, gravemente enfermo. Sí recibió al nuncio en Alemania, Nicola Eterovic, quien bien "bien" al Papa y agradeció a los vecinos haber hecho que "el papa emérito se sintiera en casa".
"Podría ser la última vez que los dos hermanos se ven en este mundo", señaló el portavoz de la diócesis, Clemens Neck, quien señaló fue un reencuentro "muy emotivo". Joseph y Georg celebraron misa todos los días, pese a la ceguera de su hermano mayor.
El Papa emérito también visitó el cementerio de Ziegetsdorg, donde rezó frente a la tumba de sus padre, María Rieger y Jospeh Ratzinger senior y de su hermana mayor, María Theogona, la mayor de los tres hermanos, que murió en 1991, a la que no pudo acompañar en sus últimos momentos. Ratzinger no quería que eso pasara con su hermano.
Ratzinger también visitó su antigua casa, en la que vivió durante su etapa de profesor de la universidad, y donde se encuentra el centro de documentación del Instituto Benedicto XVI. "Se han vuelto a despertar muchos recuerdos, fue un viaje en el tiempo", señaló Christian Schaller, vicedirector de este instituto. "Tengo la impresión de que esta visita es una fuente de energía para los dos hermanos".
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