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700 personas se refugian en la parroquia de la Sagrada Familia
La población cristiana de Gaza -una minoría de en torno a un millar de personas- está en extrema debilidad ante la ofensiva israelí, sufre escasez de medicinas o agua y se ve afectada la hepatitis, dijo este jueves el cardenal Pierbattista Pizzaballa, máximo representante de la Iglesia católica en Tierra Santa.
"En lo que respecta a la pequeña comunidad cristiana en Gaza, la situación sigue siendo muy frágil", aseguró el también patriarca latino de Jerusalén en una conferencia en la ciudad meridional italiana de Bari con motivo de la festividad de San Nicolás.
Según concretó, en la parroquia de la Sagrada Familia -una Iglesia católica del enclave palestino, ubicada en la ciudad de Gaza- hay refugiadas unas 500 personas, a las que se suman otros 200 miembros de la comunidad cristiana ortodoxa gazatí, todos ellos afectados por la carestía de víveres y suministros básicos vigente en la Franja.
"Hemos logrado proporcionar algo de comida, pero faltan medicinas y el agua es problemática", dijo el cardenal, según los medios locales, en relación a la mala calidad y escasez de agua potable.
Como el resto de población gazatí -de 2,3 millones de personas-, esto ha llevado a la comunidad cristiana a una "grave situación higiénica", lo que hace que "la hepatitis se esté propagando".
Ante todo, Pizzaballa insistió en Bari en que "hablar de paz ahora no tiene mucho sentido" y "está fuera de la realidad".
"En este momento necesitamos hablar de alto el fuego, de cese de hostilidades", agregó, remarcando que se debe ser "muy realistas, ya que no será simple" alcanzar una tregua, e instó a "no confundir la paz con la victoria".
Preguntado sobre si la Iglesia podía enviar a un mediador a Gaza igual que hizo en Ucrania, con la misión del arzobispo y jefe de la Conferencia Episcopal Italiana, Matteo Zuppi, Pizzaballa afirmó que "la tarea de la Iglesia no es mediar porque ya hay mediadores" en este conflicto.
Sin embargo, dijo que la aportación eclesiástica puede ser "crear espacios de mediación, ayudar, facilitar y crear oportunidades para que la relación y negociación puedan ser facilitadas".
"Hay una situación demasiado compleja" en el conflicto palestino-israelí, "y la negociación en cualquier caso es cuesta arriba porque las dos partes están muy alejadas la una de la otra", lamentó.
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