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"Si queremos dar un futuro a Tierra Santa, tenemos que reconstruir la confianza entre las personas que viven allí"
Federico Piana (Vatican News).- "En Tierra Santa, desde hace décadas, un conflicto político, que cada vez adquiere más connotaciones religiosas, provoca profundas laceraciones en las familias y en la vida de las personas. Si queremos dar un futuro a Tierra Santa, tenemos que reconstruir la confianza entre las personas que viven allí".
A su regreso de la 94ª asamblea plenaria de la ROACO (Reunión de las Obras de Ayuda de las Iglesias Orientales), que concluyó ayer en Roma, el arzobispo Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, hace un balance de los trabajos de la asamblea, que se centró en la situación de todo Oriente Medio y de países como Etiopía, Armenia y Georgia. "El balance de la ROACO es siempre positivo porque en esta asamblea se toman decisiones muy concretas", explica el Patriarca.
Siempre partimos de un análisis sociopolítico que, desgraciadamente, es muy negativo, no sólo para Tierra Santa sino para todas las regiones en las que el aspecto político provoca divisiones, luchas de poder, corrupción. Posteriormente, se examinó la vida de la Iglesia dentro de todas estas situaciones: junto a los muchos problemas, encontramos diferentes formas de resiliencia, una actitud activa y proactiva, que se puede ver en los muchos proyectos concretos que la ROACO ha analizado.
En primer lugar, hay que evitar una cosa: las declaraciones. Hemos tenido miles de ellas y no han cambiado nada. Para reconstruir la confianza, tenemos que hacer gestos concretos sobre el terreno, gestos que puedan cambiar realmente la vida de la gente. La retórica no es útil.
Sí. Aquí hay diferentes pueblos y religiones que, en la base, tienen la idea de que para construir su propio futuro hay que evitar las relaciones con los demás. Fratelli tutti, en cambio, nos recuerda que todos somos hermanos y que el futuro es el mismo para todos, nos une y debemos construirlo juntos.
El primer paso es no suponer que podemos cambiar el mundo. Lo que sí podemos hacer es cambiar la realidad en los pequeños contextos en los que trabajamos, a través del encuentro con personas de todas las creencias y culturas. Hay que mostrar un estilo abierto y cordial, pero sin ser renunciadores.
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