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El vicario de Bangui agradece, pero mira de reojo, el desembarco de grano ruso
(Vatican News).- "Que haya paz en toda la nación y que la Iglesia siga siendo centinela del futuro". Es el deseo que el padre Mathieu Bondobo, párroco de la catedral de Bangui y vicario general de la arquidiócesis, comparte con los medios de comunicación vaticanos para el futuro de la República Centroafricana, que, subraya, necesita crecer y consolidarse por sí misma, de forma autónoma. Un deseo que va unido al agradecimiento, por un lado, y a la preocupación, por otro, por los acuerdos gubernamentales firmados por algunos Estados del Sahel con Rusia para traer el grano necesario para mantener a la población local.
"Lanzo un llamamiento a nuestros gobernantes: tomen decisiones que ayuden al país a desarrollarse y a contar consigo mismo. Debemos llegar a la independencia en el sentido más profundo del término", afirma el sacerdote ante el avance, tanto militar como comercial, de la penetración rusa en la nación africana y en el Sahel.
En concreto, la reflexión de Bondobo tiene su origen en el envío por parte de Rusia de un cargamento de 50.000 toneladas de trigo a la República Centroafricana -según informa el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso- como parte de las decisiones sobre la ampliación de la ayuda humanitaria a varios estados africanos adoptadas en la segunda cumbre Rusia-África, celebrada en San Petersburgo en julio de 2023.
El desembarco de dos buques se completó en el puerto de la ciudad de Douala (Camerún) el 25 de enero. Bangui y Yaundé llegaron a un acuerdo para moler el trigo en harina en territorio camerunés y transportarlo después a la región de la República Centroafricana. Para un país que sale de una guerra, es normal que suscriba acuerdos de cooperación con otros países para que le ayudan a desarrollarse", señala Bondobo. "En este caso, por tanto, el grano ruso es bienvenido. Pero plantea una pregunta: ¿qué hay detrás?".
A continuación, Don Mathieu se detiene en la guerra en Centroáfrica, que ha generado un éxodo forzoso de miles de personas que ahora esperan regresar a su país. La esperanza es que esto sea pronto factible: "Veo cómo el gobierno y algunas ONG están trabajando bien para facilitar el regreso de estos refugiados", afirma y subraya el compromiso de la Iglesia en este ámbito en favor de quienes se han visto obligados a abandonar su país.
"Evidentemente, hay que crear las condiciones para acogerlos, crear las estructuras para que puedan relanzarse en la vida social". Sin embargo, todavía hay muchas zonas donde es peligroso ir. Es mejor que el retorno se haga donde la seguridad esté más garantizada, explica, y pide a las instituciones que trabajen para mantener la paz en todo el Estado. "Pido a mis hermanos y hermanas centroafricanos que vivan la unidad. Si se vive unidos se gana. Y que la Iglesia -subraya el sacerdote- también sea siempre un centinela que mire desde lejos y muestre el camino justo a seguir".
En cuanto a la situación de la Iglesia en África Central, el Vicario General de Bangui expresa su satisfacción porque, tras 130 años de evangelización, "tantos hijos e hijas, tantos movimientos y grupos muestran una espiritualidad ferviente que ayuda a vivir la fe de forma dinámica". Por supuesto, también es "una Iglesia que siempre debe aprender. Debemos salir definitivamente de nuestros hábitos. A veces, a los que se acercan a la fe como adultos les cuesta dejarlo todo", afirma.
Su esperanza es que la Iglesia en África Central, así como a nivel civil, se esfuerce por "crecer de forma autónoma sin esperar a que lleguen ayudas de otros lugares, también es una cuestión de madurez y responsabilidad, esto. En mi opinión, es un reto en el que hay que trabajar".
Elogia, por último, el valioso diálogo interreligioso que se percibe en el país, y antes que eso, el espíritu de solidaridad, de hospitalidad: actitudes de un pueblo que ya le predisponen a abrirse a los demás. "El diálogo interreligioso nos ayuda mucho: desde la crisis de 2013, que parecía una crisis religiosa, y no lo es, esto nos ha ayudado a entender que unidos somos fuertes. Debemos centrarnos en las cosas que nos unen, demostrando que es posible trabajar juntos en el espíritu de la Fratelli tutti.
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