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Entre 1974 y 2015 fueron sometidas por la prelatura a tareas de servicio doméstico
“Numerarias auxiliares”. Así califica la prelatura del Opus Dei a sus miembros de más baja categoría llamados a cumplir tareas de servicio doméstico en los centros de la Obra. 42 mujeres de Argentina, Paraguay, Bolivia, Italia y Kazajistán denuncian ahora ante la Santa Sede y de forma colectiva a la prelatura creada por Josemaría Escrivà de Balaguer por haberlas obligado a ejercer, entre 1974 y 2015, estas denigrantes tareas. El reclamo: “Abusos de Poder y de Conciencia con ulterior sometimiento de las víctimas a situaciones de explotación personal”.
Según el escrito, ingresado por el grupo de mujeres el 7 de septiembre en la sección Abusos de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el Opus Dei, organización que tiene presencia en 68 países, habría reclutado a la mayoría de ellas de forma engañosa y cuando aún eran menores de edad. Todas procedían de un contexto socioeconómico humilde y tenían entre 12 y 16 años en el momento de ser “seleccionadas” por la obra.
“Hubo un plan proselitista que llevaron a cabo con el conocimiento y consentimiento de las personas que ostentaban las facultades de organización y control de la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei en el territorio respectivo, de manera organizada y duradera en el tiempo, con distribución de cometidos o funciones, y con una secuencia repetida muy semejante entre todas las víctimas”, afirman las mujeres.
Según los testimonios de las denunciantes, de los que se ha hecho eco elDiarioAR en este reportaje de Paula Bistagnino, la Obra nunca les habló de una vocación religiosa cuando fueron a buscarlas. A las familias les decían que las iban a llevar a estudiar. Y aunque algunas de ellas se las llevaron al Instituto de Capacitación Integral en Estudios Domésticos (ICIED), lugar donde se les enseñaba a hacer las tareas del hogar sin obtener a cambio ningún título formal, a muchas las mandaron directamente a trabajar a centros y residencias de la Obra. Allí, fueron sometidas a una rutina de oración rigurosa bajo dirección espiritual y así las convencían de que tenían “vocación de servir”.
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