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'Golpe dentro del golpe': así califican los comentaristas este segundo alzamiento
(AICA).- La Conferencia Episcopal de Mali condenó enérgicamente la crisis actual, a la que consideraron el "resultado de cálculos personales muy alejados de las preocupaciones de la población y de los intereses" del país africano.
“Conscientes de la necesidad de un ejecutivo fuerte y de un ejército reconciliado y reforzado, condenamos enérgicamente la toma del poder al margen del proceso legal”, sostuvieron los obispos de Mali en un mensaje.
El 24 de mayo, el presidente de transición Bah N'Daw, su primer ministro Moctar Ouane y algunos otros funcionarios fueron detenidos y llevados al campamento militar de Kati, cerca de Bamako. Las detenciones se produjeron poco después del nombramiento de un nuevo gobierno, cuya composición se está negociando con dificultad desde hace más de una semana.
Sin embargo, los coroneles Sadio Camara y Modibo Koné, ministros de Defensa y Seguridad respectivamente, ya no están en el nuevo gobierno. Estos dos oficiales de la Guardia Nacional son miembros importantes del antiguo Comité Nacional para la Salvación del Pueblo (CNSP), el grupo responsable del golpe militar del 18 de agosto de 2020 y disuelto oficialmente en enero de 2021.
En la noche del 27 de mayo, el presidente y el primer ministro fueron liberados por los militares golpistas, pero no fueron restituidos a sus respectivos cargos. El coronel Assimi Goïta, considerado el líder de los golpistas, asumió “hasta nuevo aviso” la presidencia de la transición.
Según varios comentaristas, el nuevo golpe militar, el segundo en nueve meses, es un “golpe dentro del golpe”, provocado por las divisiones internas de la cúpula militar que derrocó al entonces presidente Ibrahim Boubacar Keïta (conocido como IBK) en agosto de 2020.
El temor es que se produzcan enfrentamientos entre los propios militares. Por eso los obispos esperan en un “ejército reconciliado”.
“La población se enfrenta a varias dificultades debido a los problemas de seguridad, salud y las difíciles condiciones socioeconómicas”, subrayan los obispos, y agregan: “Los trabajadores están reclamando sus derechos mediante una gran huelga; el país está atravesando una transición política negociada con grandes dificultades y toda la comunidad internacional está tratando de reconducir el país por el camino de la democracia”.
Los obispos hacen un llamamiento al “diálogo constructivo para poner fin a la crisis actual y proponer una tregua social” y piden la intervención divina “para que nos ayude a construir un Malí de paz y fraternidad. Que Dios dé a nuestros dirigentes y a todos los ciudadanos la sabiduría y la conciencia necesarias para buscar ante todo el bien común”.
“Que el Señor, por intercesión de la Virgen María, Nuestra Señora de Malí, conceda a nuestra nación continuar su marcha en la verdad, la armonía, la prosperidad, la justicia y la paz”, concluyen.
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