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Declaración ante la aprobación un texto definitivo para la legalización de la eutanasia en el país luso
(AICA).- El episcopado portugués publicó una nueva declaración, expresando "tristeza" por la aprobación de un nuevo texto legislativo destinado a legalizar la eutanasia.
La Conferencia Episcopal Portuguesa (CEP) expresó su “tristeza” por la aprobación, en particular, del nuevo texto final destinado a legalizar la eutanasia.
“La eutanasia y el suicidio asistido constituyen graves amenazas para la humanidad”, destacaron los obispos en la nota difundida este miércoles 7 de diciembre, a raíz de que la Comisión de Asuntos Constitucionales, Derechos, Libertades y Garantías del Parlamento portugués aprobó, hoy, el nuevo texto definitivo sobre la legalización de la eutanasia, con los votos en contra de la agrupación Chega y del Partido Comunista Portugués (PCP), y la abstención del Partido Social Demócrata (PSD).
La CEP subrayó que este proceso se desarrolla en un “momento particularmente preocupante, en un contexto de guerra, recesión socioeconómica y signos de un Sistema Nacional de Salud en gran fragilidad”.
El texto legislativo se basó en los proyectos de ley presentados por el Partido Socialista (PS), la Iniciativa Liberal (IL), el Bloque de Izquierda (BE) y la agrupación Personas - Animales - Naturaleza (PAN), aprobados en junio de este año por la Asamblea de la República, y pasó ahora a la votación final global, que deberá realizarse el viernes, en el pleno parlamentario.
“Con tristeza, recibimos la noticia de la aprobación parlamentaria, en comisión, de la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido. Si bien no se culminó todo el trámite legislativo y queda alguna esperanza de que el texto aprobado aún pueda ser modificado, queremos manifestar que, con esta legalización, se rompe el principio ético fundamental que se traduce en la prohibición de causar intencionalmente la muerte”.
La CEP sostiene que este texto “no garantiza, como no garantizaron los anteriores, el justo equilibrio entre la protección de la vida y el respeto a la autonomía del paciente”, al legalizar la eutanasia y el suicidio asistido para ocasiones que vayan “más allá de situaciones de enfermedad terminal”.
“Derribando esta barrera, se espera que avancemos hacia la ampliación de las situaciones en las que se puede solicitar la muerte asistida, con un impacto social real”, añadió el episcopado portugués.
Los obispos lusitanos lamentaron que la muerte provocada se presente como una “respuesta y solución para las personas que padecen enfermedades, ya sea en fase terminal o no, o por discapacidades graves”.
“El Estado y los servicios de salud transmiten un mensaje peligroso a estas personas que, en una situación de desesperación, pueden verse abocadas a la renuncia a la vida. Por el contrario, entendemos que los cuidados paliativos, a los que muchos portugueses todavía no tienen acceso, son fundamentales en esta etapa de la vida y decisivos para combatir y aliviar el sufrimiento”, advirtieron.
Al respecto, continuaron: "Es lamentable que, en un momento en que las carencias del sistema sanitario están lejos de ser superadas, podamos correr el riesgo de presentar la propuesta de recurrir a la eutanasia como una solución más rápida y menos costosa”.
En la nota de la CEP se sostuvo también que la respuesta de la sociedad al “sufrimiento, al dolor y a la desesperación” debe pasar por “consolar, cuidar y amar, para devolver la esperanza y dignificar la vida humana hasta su término natural”.
Los obispos subrayaron además la necesidad de garantizar la “objeción de conciencia” a los profesionales de la salud, pidiendo a las familias que “rechacen las posibilidades que abre la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido, y que nunca dejen de dar testimonio de que la vida humana es siempre un don en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte, la cual nunca debe ser provocada intencionalmente”.
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