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La Comisión critica la dependencia energética, los combustibles fósiles y pide investigar energías alternativas
(Vatican News).- La crisis energética provocada por la guerra en Ucrania está haciendo tambalear las economías de los países europeos. La elevada dependencia del exterior y, en el caso del gas, del suministro ruso, ha puesto en alarma al viejo continente que se enfrenta a una creciente desestabilización social y económica generalizada.
No faltan las protestas en diferentes ciudades por el alza de los precios de los servicios fundamentales de la luz y el gas, especialmente ante el invierno que se avecina, las empresas en general, pero la mediana y pequeña industria en particular, corren el riesgo de cerrar o rebajar su producción al no poder soportar los costos sin un considerable aumento de los precios al consumidor.
Ante este panorama, la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE) ha lanzado un llamamiento a la Unión Europea (UE) a “garantizar un acceso justo a la energía asequible para todos, especialmente para los más vulnerables, y a hacer frente a la crisis sin perder de vista los objetivos a largo plazo de una transición energética justa y sostenible.
La declaración de la COMECE sobre la actual crisis energética pone el acento en el contexto de la agresión militar rusa contra Ucrania, que ha puesto en evidencia la excesiva dependencia de la Unión Europea de un proveedor de petróleo y gas, en otras palabras, “ha permitido la militarización de los suministros energéticos por parte de Rusia”.
La nota de la COMECE subraya que esta situación no sólo ha reforzado la inseguridad energética en Europa, sino que también ha provocado que la subida de los precios repercuta negativamente en todas las sociedades de la UE, en particular sobre sus miembros más vulnerables.
"Mientras algunas empresas van a la quiebra -dice la declaración-, otras despiden trabajadores, y muchas personas ya no pueden hacer frente al aumento del coste de la vida".
Ante la proximidad del invierno, la COMECE hace un llamamiento a la solidaridad colectiva, invitando a los ciudadanos a cuidarse mutuamente y a perseguir un consumo energético responsable. Pero en especial, exhorta a los responsables de la Unión Europea a basar sus decisiones en los principios de la justicia, la paz y la opción preferencial por los pobres.
En este contexto pide: garantizar una energía accesible y asequible a las personas más afectadas a través de medidas temporales de mitigación y una distribución justa de recursos; dar prioridad a la eficiencia energética y aumentar la investigación sobre formas alternativas de energía; buscar asociaciones energéticas responsables y basadas en valores y sentar las de un nuevo sistema energético mundial regido por los principios de justicia, solidaridad, participación inclusiva y desarrollo sostenible.
Esta declaración de la COMECE renueva el sentido llamamiento por la paz en Ucrania y en toda Europa, elaborado por los obispos de la Unión Europea durante su Asamblea Plenaria de otoño de 2022.
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