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El 54% (y mayoritariamente entre las mujeres) votaría por la candidata demócrata
Tras el primer (y quizás último debate) entre los candidatos a las elecciones presidenciales del próximo noviembre en los Estados Unidos, la demócrata Kamala Harris parece consolidar su remontada frente al republicano Donald Trump tras el dramático giro de guion del pasado mes de julio, donde el actual presidente, el católico Joe Biden, se vio obligado a arrojar la toalla tras un debate con el magnate y también expresidente en donde se evidenció el desgaste del tiempo y el asomo de la enfermedad.
Las encuestas certifican también este cambio de aire entre los católicos. Si cuando la carrera hacia la Casa Blanca era entre Biden y Trump y los católicos giraban hacia el republicano, a pesar de ser el demócrata un hombre que asiste a los oficios religiosos, ahora se registra un cambio de tendencia y se inclinan (sobre todo las mujeres) hacia Harris, a pesar de que la actual vicepresidenta sigue con un marcado discurso proaborto.
Y es que este tema, junto con otros de macado interés para los grupos religiosos, como la inmigración, la política familiar o el cambio climático estuvieron entre los temas del debate mantenido entre ambos candidatos en la noche de ayer en Filadelfia, en donde se vio a un Trump a la defensiva, en ocasiones acorralado y a menudo a remolque de los argumentos de la demócrata.
Sobre el aborto, Harris, que ha hecho de su ampliación una parte clave de su campaña, dijo que firmaría una legislación para "restablecer las protecciones de Roe v Wade" y argumentó que Trump, en cambio, firmaría una prohibición total del aborto, algo que este tachó de “mentira”, asegurando, por el contrario, que su contrincante apoyaría el aborto durante los nueve meses de embarazo.
"No voy a firmar una prohibición, y no hay razón para firmar una prohibición, porque hemos conseguido lo que todos querían —demócratas, republicanos y todos los demás— y todos los expertos en derecho querían: que se volviera a implementar en los estados, y los estados están votando", señaló Trump.
Sin embargo, Trump -que regó su intervención con bulos, mentiras y exageraciones- se vio obligado a dejar en mal lugar a su candidato a la vicepresidencia, el católico converso y senador por Ohio, JD Vance, quien, como salió en el debate, había afirmado que el líder republicano firmaría una prohibición federal del aborto, es decir, aplicable a todo el país.
“Bueno, no lo hablé con JD, ya sabes, para ser justos. JD, y no me importa si tiene cierta opinión, pero creo que estás hablando por mí”, señaló Trump, dirigiéndose a su número dos, dejando así abierta la puerta a permitir, también él, el aborto en algunos supuestos, algo que reconoció en un reciente encuentro con grupos cristianos (a los que se ha lanzado a cortejar) y le costó los primeros abucheos.
La fertilización in vitro (FIV) -a la que se opone la Iglesia católica- también apareció en el debate. “He sido un líder en materia de FIV”, dijo un Trump siempre hiperbólico, y aquí coincidió con Harris, que también apoya la FIV, pero que no ha defendido un mandato gubernamental para cubrir el trataimiento.
Y mientras Trump reiteraba su idea de realizar deportaciones masivas de inmigrantes -algo a lo que se opone también la Iglesia católica, y es una línea roja del actual pontificado, donde Francisco ya chocó con Trump a cuenta del muro con México, Harris se mostró también favorable a establecer controles, a sabiendas de que es una cuestión que también preocupa a la ciudadanía.
Pero su opción, a este nivel, resulta menos despiadada que la de Trump, que en línea con la ultraderecha europea, habla de “invasión” y llegó a afirmar que en algunos estados, los migrantes se están comiendo a las mascotas, lo que fue puesto en tela de juicio por los propios moderadores y verificadores de datos.
La demócrata sí que expuso sus planes para crear lo que llamó “una economía de oportunidades”, que incluye ayudas fiscales por hijo de 6.000 dólares a los padres de recién nacidos.
Y estas cuestiones-y la forma de plantearlas por parte de Harris- parece que calan entre el electorado católico, el 54% del cual estaría dispuesto a votar por ella, frente al 45% que lo haría por Trump, según el estudio publicado por RealClear Opinion Research y EWTN.
La economía es el tema dominante para los votantes católicos: el 51% la identifica como su principal preocupación de cara a las elecciones. La seguridad fronteriza y la inmigración ocupan el segundo lugar, citado por el 13% de los votantes católicos como el tema más importante, seguido por el aborto con un 10%.
En cuanto al aborto, el electorado católico está dividido sobre quién debería definir esta política. Algunos votantes (38%) creen que ni los estados individuales ni el gobierno federal deberían ser responsables de establecer las leyes sobre el aborto. En cambio, el 34% cree que las legislaturas estatales deberían establecer políticas, mientras que el 29% cree que el gobierno federal debería asumir la responsabilidad, según informa OSNews.
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