Rafael Luciani coordina el proyecto Togethe/Juntos
Teólogos y pastoralistas de todo el mundo inauguran el primer ecosistema sinodal para reflexionar sobre el Documento Final del Sínodo
"Es nuestro deber mirar de frente esta terrible realidad para poder afrontarla juntos"
“Ante tantas vidas destrozadas y a menudo destruidas, nos sentimos avergonzados e indignados. Nuestro pensamiento y nuestro inmenso dolor, como mujeres y hombres, como obispos o superiores de institutos religiosos, van sobre todo a las víctimas; a las que pudieron hablar, a las que aún no han podido hacerlo o no podrán hacerlo nunca, y a las que han muerto. Nada puede justificar que no se les haya escuchado, creído y apoyado, ni que la mayoría de los culpables no hayan sido denunciados y juzgados".
Así ha reaccionado la Conferencia Episcopal Francesa y la Conferencia de Religiosos de Francia tras recibir el demoledor informe elaborado por la Comisión Independiente sobre los Abusos Sexuales en la Iglesia (CIASE, por sus siglas en francés) solicitado por ambos organismos a Jean-Marc Sauvé, Vicepresidente Honorario del Consejo de Estado.
Conscientes de “hasta qué punto” los trabajos de investigación llevados a cabo por la comisión “han puesto a prueba a todos y cada uno” de los implicados, los representantes de la Iglesia francesa afirman que “los resultados son extremadamente pesados”. “Muestran una realidad atroz que no podíamos imaginar en cuanto al número de víctimas, el porcentaje de sacerdotes y religiosos que cometieron estos delitos y las carencias que hicieron posible que algunos de ellos pudieran actuar durante décadas y que tan pocos fueran perseguidos”, aseguran en la nota publicada hoy 5 de octubre y firmada por Eric de Moulins-Beaufort y Arzobispo de Reims y Presidente de la Conferencia Episcopal Francesa y la Hermana Véronique Margron, op., presidenta de la Conferencia de Religiosos de Francia.
Con un reconocimiento a “la valentía de las víctimas que se atrevieron a hablar”, los obispos han expresado su “profunda gratitud a quienes aceptaron trabajar” junto a ellos. “Reiteramos solemnemente nuestra determinación de aplicar las directrices y decisiones necesarias para que un escándalo así no pueda repetirse. Estamos muy agradecidos a todos los que nos ayudan a hacerlo. Sabemos que aún queda mucho camino por recorrer para ganarnos el perdón de las víctimas".
En este sentido, Eric de Moulins-Beaufort y Véronique Margron aseguran que los organismos que dirigen estudiarán el informe del CIASE y sus 45 recomendaciones. “La Asamblea Plenaria de los Obispos y la Asamblea General de la CORREF, que se celebrarán en noviembre, nos permitirán adoptar las medidas que parezcan justas y necesarias a la luz de las decisiones ya adoptadas por cada una de nuestras conferencias”, aseguran, animando “encarecidamente al conjunto de la Iglesia católica en Francia” a tomar nota del estudio, “por doloroso que sea, y a invitar a sus miembros a hablar de él entre ellos”.
“Este es nuestro deber moral para las víctimas y sus familiares y también para las generaciones venideras: mirar esta terrible realidad para poder afrontarla juntos y trabajar por una Iglesia más digna de la humanidad y del Cristo que anuncia”, reconocen.
Tres mil sacerdotes abusadores, 330.000 víctimas estimadas. Las cifras de los abusos sexuales producidos en el seno de la Iglesia en Francia son escalofriantes. Una de las personas encargadas de elaborar el informe que ha sacudido a los más altos representantes de la Iglesia francesa ha sido Astrid Kaptijn, profesora de derecho canónico en la Universidad de Friburgo y miembro de CIASE.
Kaptijn ha trabajado durante casi tres años en la elaboración del informe, una experiencia en que se ha sentido marcada por la dignidad de las víctimas. “Durante las audiencias a las que asistí, ninguno de ellos se compadeció de sí mismo. La mayoría de ellos querían ayudarnos a luchar contra el fenómeno de los abusos sexuales dando su testimonio. Otros tenían motivaciones más personales. Querían saber si su agresor había victimizado a otras personas. Pero todos ellos me han tocado de una manera u otra”, asegura la canónica al portal Cath.ch, donde ha reflexionado sobre la magnitud del daño.
Al igual que Jean-Marc Sauvé, presidente de la comisión, Kaptijn ha admitido sentirse perturbada por los testimonios. “No se puede salir completamente indemne de una experiencia así. Hay que darse cuenta de que las personas maltratadas suelen sufrir durante el resto de su vida y en muchos ámbitos, tanto profesional como emocional... Me llamó la atención un hombre que durante mucho tiempo no quiso tener hijos porque pensaba que una víctima se convertiría necesariamente en un maltratador a su vez. Es terrible estar sometido a esos temores”, asegura.
También te puede interesar
Rafael Luciani coordina el proyecto Togethe/Juntos
Teólogos y pastoralistas de todo el mundo inauguran el primer ecosistema sinodal para reflexionar sobre el Documento Final del Sínodo
El Papa avala el plan de Trump para Gaza: "Parece una propuesta realista"
León XIV, rotundo: "Decir 'estoy en contra del aborto pero a favor de la pena de muerte' no es estar a favor de la vida"
El patriarca inaugura en Tesalónica la segunda conferencia científica internacional organizada por la Iglesia de Grecia
Bartolomé I: "La fe no conoce fronteras, y el cristianismo es ecuménico por la fe"
Anima a "fomentar una cultura de paz en la sociedad, requisito esencial para el futuro de Italia y del mundo entero"
Pietro Parolin: "La Santa Sede está al lado de los pacificadores"
Lo último
Más allá de la dicotomía entre cuidado y curación.
Dejarse cuidar
Relación histórica y actual entre curar y cuidar.
Curar y cuidar
Sin comunidades alternativas en la periferia no habrá cambios internos. La historia lo demuestra: ninguna estructura se reforma solo por argumentos. Las reformas nacen cuando existen formas de vida creíbles que muestran que otra Iglesia es posible.
Monacato laico: renovar la iglesia dejando atrás una jerarquía enferma