Rafael Luciani coordina el proyecto Togethe/Juntos
Teólogos y pastoralistas de todo el mundo inauguran el primer ecosistema sinodal para reflexionar sobre el Documento Final del Sínodo
“Es difícil justificar el final abrupto de una misión de este tipo cuando las consecuencias eran previsibles”
Los obispos alemanes y estadounidenses están preocupados por la situación que vive Afganistán tras el colapso del Gobierno afgano y la toma de posesión del poder por parte de los talibanes. Impresionado tras contemplar las “angustiosas” imágenes del aeropuerto de Kabul, asediado por personas desesperadas por embarcar en un avión y abandonar el país, el presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, monseñor Georg Bätzing reconocía en reciente entrevista a Katholish.de sentirse “indignado por el sufrimiento desenfrenado y la impotencia de aquellos a los que se les arrebata el futuro”.
“La llegada al poder de los talibanes en Afganistán es una derrota desastrosa para Estados Unidos y los países que hasta hace poco estaban comprometidos con ellos”, afirmó el prelado, que no se ahorra críticas a Alemania y otras potencias del primer mundo. “La situación que ha surgido ahora carcome el capital político de confianza de los países occidentales y es entendida por muchos en todo el mundo como una bancarrota moral”, subrayó el obispo de Limburgo.
“Es difícil justificar el final abrupto de una misión de este tipo cuando las consecuencias catastróficas eran previsibles”, asegura el prelado haciendo referencia a la retirada de Afganistán de las tropas de EEUU, tras su invasión del país hace dos décadas. “¡No se entrega un país a un movimiento islamista radical de probada brutalidad y arcaísmo si previamente se ha incitado a la población civil durante años a seguir un rumbo civilizatorio opuesto! Así, se pone en riesgo la vida y la integridad física de miles y miles de personas y se apaga la llama de la esperanza que uno mismo ha alimentado", lamenta Bätzing .
El prelado alemán considera necesaria una “pronta evacuación” del personal local que trabajaba para los militares de las potencias extranjeras y del personal de las organizaciones internacionales de ayuda. Al mismo tiempo, insta a “hacer generosas ofertas de admisión” a aquellos ciudadanos que corren un riesgo especial de convertirse en víctimas del nuevo régimen talibán tras “haberse expuesto en los últimos años a una reorientación de la sociedad afgana”.
Consciente, como algunos líderes políticos, que el derrocamiento del Gobierno afgano tendría como consecuencia una salida masiva del país, Bätzing considera esencial que los Estados de la región puedan recibir y atender a los refugiados. “Algunos, quizás muchos, también se dirigirán a Europa. Es urgente profundizar y mejorar la cooperación dentro de la Unión Europea para que los que tienen derecho a hacerlo puedan ser aceptados aquí”, reconoció.
En este sentido, el Comité Central de los Católicos Alemanes insta a Alemania a “abordar cómo debe ser la política de desarrollo y el compromiso militar en el futuro” con Afganistán. También pide la creación de corredores humanitarios que garanticen la seguridad de todos los afganos que se vean obligados a huir del país. “Los corredores humanitarios deben utilizarse para que las organizaciones de ayuda mantengan el suministro a la población que sufre”, dijo la vicepresidenta de la ZdK, Karin Kortmann.
También se han pronunciado sobre la situación Oliver Müller, director de Cáritas Internacional y el presidente del Consejo de la Iglesia Evangélica en Alemania, Heinrich Bedford-Strohm quienes coinciden en su petición de evacuar inmediatamente a todo el personal de las organizaciones no gubernamentales que ha trabajado por la libertad y los derechos humanos y piden a Alemania que acoja a los refugiados afganos.
La Conferencia Episcopal de EEUU también ha expresado su preocupación por la situación en que quedan las miles de personas que han trabajado como intérpretes, traductores y en otras funciones junto al ejército de Estados Unidos durante los últimos veinte años. La evacuación de los diplomáticos y otros empleados del gobierno estadounidense también constituye una preocupación para los prelados estadounidenses, que están inquietos ante la suspensión de todos los vuelos comerciales hacia y desde el aeropuerto de Kabul.
“Las imágenes y vídeos que salen del país son difíciles de ver, ya que la gente toma decisiones de vida o muerte en la desesperación. Estamos especialmente preocupados por todas las personas que necesitan ser evacuadas, así como por las mujeres y niñas afganas, que corren el riesgo de perder las oportunidades ganadas durante las dos últimas décadas y que ahora se enfrentan a posibles malos tratos”, expresan el obispo Mario E. Dorsonville, obispo auxiliar de Washington y presidente del Comité de Migración de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos (USCCB), y el obispo David J. Malloy de Rockford, presidente del Comité de Justicia Internacional y Paz de la USCCB, en una declaración conjunta.
También te puede interesar
Rafael Luciani coordina el proyecto Togethe/Juntos
Teólogos y pastoralistas de todo el mundo inauguran el primer ecosistema sinodal para reflexionar sobre el Documento Final del Sínodo
El Papa avala el plan de Trump para Gaza: "Parece una propuesta realista"
León XIV, rotundo: "Decir 'estoy en contra del aborto pero a favor de la pena de muerte' no es estar a favor de la vida"
El patriarca inaugura en Tesalónica la segunda conferencia científica internacional organizada por la Iglesia de Grecia
Bartolomé I: "La fe no conoce fronteras, y el cristianismo es ecuménico por la fe"
Anima a "fomentar una cultura de paz en la sociedad, requisito esencial para el futuro de Italia y del mundo entero"
Pietro Parolin: "La Santa Sede está al lado de los pacificadores"
Lo último
Más allá de la dicotomía entre cuidado y curación.
Dejarse cuidar
Relación histórica y actual entre curar y cuidar.
Curar y cuidar
Sin comunidades alternativas en la periferia no habrá cambios internos. La historia lo demuestra: ninguna estructura se reforma solo por argumentos. Las reformas nacen cuando existen formas de vida creíbles que muestran que otra Iglesia es posible.
Monacato laico: renovar la iglesia dejando atrás una jerarquía enferma