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En recientes manifestaciones, trabajadores y sindicatos han exigido al Gobierno salarios dignos
“Somos conscientes de la difícil situación de los trabajadores en nuestro país: los salarios que reciben están muy por debajo del salario mínimo que les permite satisfacer sus necesidades y mantener a sus familias”
Así lo escriben los obispos de Filipinas en la carta pastoral difundida al término de la 130ª Asamblea Plenaria, inspirada en el pasaje del profeta Miqueas que dice: «Lo que el Señor te pide es practicar la justicia, amar la bondad y caminar humildemente con tu Dios» (Miq 6,8).
Tal como informa la Agencia Fides, el mensaje aborda la justicia aplicándola también a cuestiones internacionales, invitando a los fieles a «orar, ayunar y ofrecer sacrificios por la paz en Gaza y en todo el mundo», donde «los inocentes sufren más».
En el ámbito interno, los obispos abordan el tema de la «buena gobernanza» y mencionan «el retraso del Senado en la ejecución de la solicitud constitucional para el procedimiento de destitución de la vicepresidenta, Sara Duterte». Recuerdan que «la destitución, si se lleva a cabo con verdad y justicia, es un mecanismo democrático legítimo para la transparencia y la responsabilidad en la gobernanza».
Reconociendo que el tema de la justicia «comienza en casa», los obispos subrayan que «la Iglesia debe dar ejemplo garantizando salarios justos, prestaciones y un trato digno a los trabajadores de las instituciones eclesiásticas». Por ello, la Conferencia Episcopal lanza «un llamamiento al diálogo entre empleados, empleadores y Gobierno para llegar a soluciones mutuamente aceptables en materia de salarios justos y seguridad en el puesto de trabajo», conforme a las peticiones de los trabajadores y a la doctrina social de la Iglesia.
Entre los temas que ocupan el debate público en Filipinas se encuentra el salario mínimo diario para los trabajadores empleados en fábricas, obras, agricultura, comercio y trabajos informales, a menudo sin derechos ni garantías legales. En la zona metropolitana de Manila, el salario mínimo diario es de unos 650 pesos (unos 9 euros) por jornadas que superan frecuentemente las 8 horas, y es aún más bajo en otras regiones del país. En recientes manifestaciones, trabajadores y sindicatos han exigido al Gobierno salarios dignos, seguridad en el lugar de trabajo y un aumento del salario mínimo diario hasta al menos 1200 pesos.
Conscientes de que estas cuestiones afectan la vida de muchas familias, los obispos invitan al clero, laicos, trabajadores y líderes políticos a «colaborar para construir una sociedad justa y pacífica, practicando la justicia, amando el bien y caminando humildemente con nuestro Dios», permaneciendo vigilantes «en la defensa de la verdad, la justicia y la dignidad de cada persona humana».
La carta está firmada por el cardenal Pablo Virgilio David, obispo de Kalookan, quien concluye su mandato como presidente de la Conferencia Episcopal de Filipinas y cederá el cargo a monseñor Gilbert Garcera, arzobispo de Lipa, que comenzará oficialmente su mandato en noviembre de 2025.
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