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"Estamos enfrentando nuevas formas de barbarie", advierte el presidente de COMECE
"Tras el gigantesco incendio del campo de refugiados de Moria, Francia y Alemania", solamente, han sido los países que se han ofrecido a recibir a los damnificados. Lo ha recordado el cardenal Hollerich, presidente de Comece, en una entrevista con la agencia italiana Sir.
Después de reunirse la semana pasada en el Vaticano con el Papa Francisco, Claude Hollerich manifiesta que comparten su preocupación por Europa y el mundo. "Lo que hemos dicho hasta ahora sobre los valores europeos, eran sólo mentiras", denuncia.
"Me encantaría que las Conferencias Episcopales de Europa hablaran con sus gobiernos y dijeran a los líderes políticos que la Iglesia espera una recepción" de refugiados, continúa el también arzobispo de Luxemburgo. Predicando con ese ejemplo, demanda al viejo continente la responsabilidad de solucionar la crisis migratoria de una manera sensible y cristiana. Y advierte con firmeza: "Tengamos cuidado cuando hablamos de la identidad cristiana de Europa, porque no puedo ir a la iglesia, rezar a Dios y, sabiendo que hay gente muriendo y sufriendo, no hacer nada. No es posible".
El líder de Comece ha recordado en la misma entrevista que el año pasado visitó el campo de refugiados de Moria y el de Kara Tepe junto al Konrad Krajewski. "Hablamos con la gente, entramos en sus tiendas. Lo que más me impresionó es la absoluta falta de esperanza", lamenta el prelado.
"Creo que para Francisco Europa es la última garantía de un multilateralismo que garantiza un poco más de paz y justicia. Con esto no digo que todo lo que hace la Unión Europea sea bueno", dice Hollerich, que no obstante pone el foco del drama de los refugiados en la respuesta de una Europa puesta a prueba.
Debe darse una mejor, dice, que los campamentos. Y recuerda que Italia y el Vaticano, con los esfuerzos de la Comunidad de Sant' Egidio, ya han demostrado que se puede acoger de un modo seguro por medio de corredores humanitarios. "Si no le abrimos las puertas a los refugiados, también le cerramos las puertas a Cristo", reitera.
Preguntado por el retorno del curso escolar en el contexto de la crisis del coronavirus, Hollerich piensa en los niños: "Mi deseo es que puedan vivir al máximo. La vida siempre es hermosa, incluso cuando es difícil".
Por último, el cardenal se ha solidarizado con las víctimas de asesinatos raciales, como el joven agredido en Italia hasta la muerte, del que la semana pasada se ha celebrado el funeral. "El odio siempre lleva a la muerte y no sólo a la muerte del otro, sino también a la muerte de uno mismo, dice con vergüenza. "Estamos enfrentando nuevas formas de barbarie".
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