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"Hay una crisis de conciencia en la Iglesia universal"
“Hemos perdido credibilidad. La gente ya no cree en la Iglesia, en los sacerdotes, en los obispos. No sólo se ha vuelto muy difícil para la gente creer en la Iglesia, sino que también es difícil entender qué y si la Iglesia todavía tiene algo que decir hoy en la sociedad posmoderna”.
Sin reservas. Así se expresaba el obispo de Essen (Alemania), Mons. Franz-Josef Overbeck en una entrevista con SIR en la que ha hablado acerca del proceso sinodal en la Iglesia alemana, que transcurre en un contexto profundamente marcado por los escándalos en relación con los abusos a menores y por el debate de la bendición a parejas gay.
“Durante muchos, demasiados años no los vimos, aunque estaban entre nosotros y con nosotros todo el tiempo”, dijo refiriéndose a los menores que fueron víctimas de abusos en el seno de la Iglesia. “Me parece que, al menos para Europa, cabe hablar de una crisis de conciencia”.
Para Overbeck, no hay duda de que el camino sinodal (donde participan los obispos de la Conferencia Episcopal y otros tantos miembros del Comité Central de Católicos, además de representantes de religiosos y religiosas, jóvenes, diáconos y otros grupos eclesiásticos) recorrido hasta ahora ha venido dado sustancialmente por los abusos, un escándalo que estalló en 2010 y que obligó a la la Iglesia alemana a “buscar caminos para abrir una nueva etapa en nuestra historia como Iglesia en Alemania”.
Preguntado por las aspiraciones y metas del proceso sinodal, el prelado alemán asegura que el destino final es desconocido, si bien “hay que dar un paso tras otro”. “Esta es la sabiduría de la Iglesia madurada en 2000 años de historia y esto es lo que estamos haciendo en Alemania. No conocemos el resultado del viaje, pero sí el siguiente paso. En este momento estamos intentando dar juntos nuevas respuestas a las preguntas que nos hace la gente”, asegura.
Otra de las reflexiones que deja el obispo de Hessen trata de dar respuesta a cómo afrontar lo nuevo y la exigencia de avanzar por nuevos caminos frente a la vía histórica. “Tenemos que avanzar junto con toda la Iglesia, y en Alemania podemos tener más paciencia de la que uno podría imaginar. Por otra parte, también estamos convencidos de que las cuestiones que tratamos existen no sólo en Alemania, sino también en los países más industrializados y posmodernos. Son cuestiones que afectan a toda la Iglesia universal: ¿cómo afrontarlas? Vivimos una época de cambio radical en la Iglesia, no de desprendimiento de la tradición, sino con la tradición. Repito, es un cambio del que sólo conocemos la siguiente etapa pero no el resultado final”, concluye.
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