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La mayoría de estos cristianos votarán por él en las elecciones del 2 de octubre
Veintiún templos abren cada día en Brasil. La expansión de los evangélicos en la última década ha caminado de la mano de su poderosa influencia, dentro y fuera de la política. Su voto es clave en las elecciones y se ha convertido en un valioso pilar para el presidente Jair Messias Bolsonaro.
Valéria Messias y su marido Júlio Cesar son pastores. Ambos abrieron una iglesia evangélica en Guarulhos, a pocos kilómetros del aeropuerto internacional de Sao Paulo. Allí, en su portentosa casa, organizan semanalmente las llamadas “células”, como se conocen los cultos realizados en domicilios.
La ceremonia religiosa comienza con la declaración de una mujer que revela un supuesto milagro concedido por Dios. Le sigue la música gospel, las lecturas bíblicas y las alabanzas. Cuando las oraciones cesan, la pastora se dirige a los fieles en clave electoral: “No podemos dejar que Lula vuelva al poder”.
Valéria es taxativa sobre la preferencia electoral de los evangélicos: “El 95% de las iglesias (evangélicas) apoyan a Bolsonaro”. ¿La razón? Su obstinada “defensa de la familia y la libertad económica” y su clara oposición “al aborto, a la legalización de las drogas y la enseñanza que apoya la elección de género”. “Si Lula vuelve al poder va a restringir varios derechos que nosotros los cristianos conquistamos, como la libertad de culto”, advierte.
Los bulos sobre el cierre de templos y la persecución contra evangélicos en caso de una victoria del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, favorito para los comicios del domingo 2 de octubre, han proliferado en las últimas semanas en grupos de Whatsapp y redes sociales.
La noticia falsa ha sido desmentida con vehemencia por Lula, pero el temor se ha expandido con fuerza entre los evangélicos, donde Bolsonaro cuenta con una intención de voto de alrededor del 50%, frente al 30% de su principal rival.
“En las redes sociales Lula dice que no (defenderá la libertad de culto). No apoyaría (a los evangélicos), llamaría a los pastores para renegociar algo. La prensa intenta cambiar nuestra opinión, por eso es importante consultar las redes sociales”, asegura Adenislon Hugarte, subteniente de la Policía Militar de Sao Paulo y quien sintió la “llamada” de Jesucristo hace dos años.
Para él, no hay duda de el líder de la ultraderecha brasileña será reelegido en las urnas -pese a que todas las encuestas dibujan la victoria de Lula- y defiende como un mantra la teoría conspiratoria aireada por Bolsonaro sobre un posible fraude en los comicios.
Con su lema “Brasil encima de todo, Dios encima de todos” y la Biblia como bandera, el presidente brasileño ha conseguido capitalizar el apoyo de los evangélicos en el país con mayor número de católicos del mundo.
“Es el principal segmento social que va en sentido contrario del conjunto del electorado. Eso se debe a una alianza del Gobierno con los principales líderes e iglesias evangélicas, que están haciendo una campaña muy fuerte a favor de Bolsonaro en la elección”, afirma en una entrevista con Efe Vinícius do Valle, doctor en Ciencias Políticas y director del Observatorio Evangélico.
La influencia de los evangélicos ha traspasado los púlpitos. Sus tentáculos han alcanzado los tres poderes del Estado, especialmente el Legislativo, donde cuentan con un poderoso grupo formado por 184 de los 512 diputados que defienden los “valores cristianos”, supuestamente “amenazados” por la agenda progresista.
Su crecimiento no solo ha sido exponencial en la política. También fuera de ella. Los evangélicos representan actualmente alrededor del 32% de la población, pero podrían convertirse en el mayor grupo religioso del país en una década si se mantiene su actual ritmo de expansión.
Su desarrollo se debe a varios factores, según Do Valle. Las iglesias evangélicas, explica, consiguieron adentrarse con fuerza en las periferias, creando un fuerte sentimiento de comunidad, y adoptaron un discurso “mucho más próximo con la realidad”.
A sus 32 años, el pastor Vinícius viste camiseta y zapatillas Vans sobre el púlpito de la congregación Sara Nossa Terra. Encabeza un culto dirigido a “jóvenes maduros”, de entre 20 y 25 años. Les habla de Dios, pero la ceremonia religiosa se asemeja más a una charla de motivación en la que incluso se menciona el legado de Steve Jobs, creador de Apple.
Ese discurso, asegura uno de los fieles, es una de las claves del gran alcance de los evangélicos. “La iglesia evangélica es más consejera que doctrinaria. Eso ha atraído a muchos jóvenes”, sentencia.
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