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El Papa Francisco la dirige "a cada persona que habita este planeta"
(Vatican News).- La carta encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco fue publicada en junio de 2015. El título está tomado de la primera línea de la encíclica, “Laudato Si, mi Signore” o “Alabado seas, mi Señor”, las palabras de san Francisco de Asís en un hermoso cántico que nos recuerda que nuestra casa común es como una hermana con quien compartimos nuestra vida y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos. El Papa Francisco dirige Laudato Si’ a “cada persona que habita este planeta”, pues todos compartimos una casa común: la tierra.
La guía de reflexión, para su uso con la exhortación apostólica “Querida Amazonia" del Papa Francisco, puede ayudar a individuos y grupos pequeños a explorar y dialogar sobre aspectos de este importante documento relacionado con escuchar “el clamor de los pobres…”, los derechos de las personas indígenas, la solidaridad y la acción para cuidar la creación de Dios. No cubre todos los temas de la exhortación apostólica. Esta guía incluye una plantilla para la conversación de grupos pequeños. También incluye preguntas para la reflexión individual o en grupos pequeños sobre temas particulares del documento.
La guía plantea un camino pedagógico para el conocimiento de la Exhortación Apostólica y de otros documentos afines, como el documento sobre el racismo y la experiencia de los nativos americanos y el folleto Información básica sobre el llamado a cuidar la creación de Dios.
El documento invita a la reflexión mediante preguntas sobre temas fundamentales como la escucha del clamor de los pobres, los derechos de los pueblos originarios, la solidaridad y no a la marginación, entre otros.
La guía promueve la acción comprometida desde la fe de los individuos y de los grupos de personas para el cuidado de la casa de todos, para el cuidado de nuestro planeta.
Laudato Si’ es la encíclica más reciente centrada en el cuidado de la creación de Dios, pero no fue la primera. Laudato Si’ se basa en una larga historia de doctrina de la Iglesia que enfatiza la necesidad de cuidar nuestra casa común. Por ejemplo, en Caritas in veritate, el papa Benedicto XVI reflexiona sobre el medio ambiente como “un don de Dios para todos, y su uso representa para nosotros una responsabilidad para con los pobres, las generaciones futuras y toda la humanidad” (no. 48. Véanse también los nos. 49-51).
Del mismo modo, Sollicitudo Rei Socialis (1987) y Centesimus Annus (1991) de San Juan Pablo II invitan a considerar las dimensiones morales del desarrollo y su impacto en la creación. “Una justa concepción del desarrollo no puede prescindir de estas consideraciones —relativas al uso de los elementos de la naturaleza, a la renovabilidad de los recursos y a las consecuencias de una industrialización desordenada”, escribe el Santo Padre en Sollicitudo Rei Socialis (no. 34). En Centesimus Annus, reflexiona sobre la amenaza del consumismo y el consumo excesivo (no. 37).
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