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La organización eclesial multiplica desde la guerra en Gaza su trabajo en Tierra Santa
(Aica).- Cáritas ha sido de las pocas organizaciones que estuvo desde el comienzo de la guerra dando asistencia en Gaza, aunque las dificultades que fueron encontrando sus miembros los obligaron a adaptarse continuamente, explicó Anton Asfar, secretario general de Cáritas Jerusalén, en una conferencia de prensa que se realizó durante su visita a España.
"Durante el conflicto, falleció una joven trabajadora de Cáritas, muy querida en la organización, y un farmacéutico que también coloboraba. Además, otros trabajadores y voluntarios han resultado heridos", lamentó Asfar.
Asfar -que en la rueda de prensa estuvo acompañado por Pablo Reyero, coordinador de Europa, Oriente Medio y Asia de Cáritas España- describe la ayuda internacional que entra en la zona como una gota en el océano. Si además se tiene en cuenta que muchas veces es retenida en la entrada a la Franja, se entienden las consecuencias catastróficas que se generan, señala.
Según Asfar, la hambruna en la zona puede llegar pronto, pues muchas personas llevan desnutridas varios meses. A este problema hay que añadir que no hay sistemas de saneamientos ni agua potable, por lo que las enfermedades en la zona están creciendo rápidamente.
El secretario general de Cáritas Jerusalén destacó que la mayoría de los ciudadanos de Gaza desean seguir viviendo en su tierra, a pesar de la destrucción en la que se encuentra. Por otro lado, sin ánimo de generar polémicas políticas, Asfar comentó que cree que "la propuesta de Trump para crear un gran resort turístico es inviable".
Desde hace 15 meses, la organización ha venido realizando un llamamiento al alto el fuego. La actual se trata de una tregua frágil, que sigue costando vidas, como se ha visto con la reanudación de los bombarderos por parte de Israel. El personal de Cáritas destinado en la zona de Gaza, especialmente en los asentamientos del sur, es de 100 trabajadores y 80 voluntarios.
Cáritas tiene un centro médico en Gaza, que tuvo que ser trasladado a las parroquias católica y ortodoxa para poder seguir operando. También han tenido unidades médicas móviles en la franja, salvo en los momentos en los que ello se hizo insostenible.
Desde el 7 de octubre de 2023, Gaza vive una de las mayores escaladas de violencia en su historia reciente, con más de 47.000 muertos. Cerca del 75% de la población -1,9 millones-, ha huido de sus hogares, mientras que el bombardeo masivo de viviendas (el 72%) ha dejado a miles de familias sin hogar al que regresar. Además, la destrucción de infraestructuras públicas, como hospitales, escuelas y sistemas de agua y saneamiento, llevó a un colapso de los servicios básicos.
El Patriarcado de Jerusalén atendió directamente a más de 8.000 familias, mientras que Cáritas Jerusalén brindó ayuda directa a más de 100.000 personas desde que comenzó la guerra.
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