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Piden frenar el escándalo de los 'bonos buitre' de deuda externa
(AsiaNews).- “Como líderes espirituales, estamos profundamente preocupados por el impacto que la actual crisis de la deuda está teniendo en la vida de los más pobres y vulnerables en todo el mundo. Hoy la necesidad de actuar es incluso más urgente que en 2000, cuando se lanzó la primera campaña para la cancelación de la deuda. 3.300 millones de personas – casi la mitad de la población mundial – viven hoy en países que gastan más para pagar la deuda que en salud, educación o medidas climáticas que salven vidas.
Esto es lo que escribieron 124 líderes de la Iglesia Católica y otros grupos religiosos en una carta dirigida a los ministros de Finanzas del G20, reunidos hoy y mañana en Johannesburgo para su cumbre anual. La iniciativa fue promovida por Caritas Internationalis en respuesta al llamamiento del Papa Francisco sobre este tema con ocasión del Jubileo 2025. El primer firmatario del documento es el cardenal arzobispo de Johannesburgo, Stephen Brislin, presidente de la Conferencia Episcopal de Sudáfrica, país que este año ostenta la presidencia rotatoria del G20. Al lado se encuentra la firma del cardenal arzobispo de Tokio, Tarcisio Isao Kikuchi, presidente de Cáritas Internacional, y otros numerosos cardenales, obispos, superiores de institutos religiosos y representantes de otras confesiones cristianas.
No se trata de un llamamiento genérico, sino que también toma en consideración algunos aspectos técnicos de la cuestión de la deuda de los países pobres. El más importante es la profunda transformación que se ha producido en los últimos años, con el ingreso masivo al sistema crediticio internacional de entidades que no son Estados individuales ni organismos multilaterales, sino instituciones privadas muchas veces con fines especulativos.
Un reciente informe de la UNCTAD - la agencia de las Naciones Unidas para el comercio y el desarrollo - señalaba hace pocos meses que el 61% de la deuda de los países pobres está en manos de bancos o de inversores que compran determinados instrumentos financieros en los mercados (véase el gráfico de la Unctad en la foto 2). Esto hace hoy mucho más difícil cualquier intento de negociar condiciones más justas para aquellos Estados que no pueden hacer frente a compromisos financieros con tipos de interés mucho más elevados que los de los préstamos concedidos a países económicamente más avanzados.
“Los planes de reestructuración de la deuda del Common Framework (la iniciativa adoptada por el G20 en 2020, en plena pandemia, para abordar este problema, ndr) requieren tres veces más tiempo que los procesos anteriores - dicen los líderes religiosos a los ministros de Finanzas - mientras que los acreedores privados (que ahora son el grupo más grande a nivel mundial) pueden retrasar las negociaciones y exigir reembolsos más altos de los que los países deudores pueden permitirse”. Estos mecanismos financieros son los que obligan a millones de personas “a sufrir hambre, falta de acceso a servicios esenciales, infraestructuras que se derrumban y los peores impactos de la crisis climática”.
A partir de aquí, la carta pide a los ministros de Finanzas de los 20 países más ricos del mundo que adopten cuatro medidas muy concretas:
1.-“Promover un plan de cancelación de la deuda que reduzca los pagos a un nivel verdaderamente asequible”, yendo más allá del ya obsoleto plan del Common Framework y suspendiendo los pagos de la deuda mientras se negocia esta cancelación.
2.- “Que en algunas jurisdicciones clave se adopten normas que garanticen que los acreedores privados también participan en la cancelación de la deuda y suspenden los pagos durante las negociaciones”.
3.- “Reformar las instituciones financieras internacionales (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial… ndr.) garantizando que los países deudores estén adecuadamente representados y que las evaluaciones de la sostenibilidad de la deuda y las condiciones políticas coloquen los derechos humanos y ambientales en el centro.
4.- “Apoyar la creación de una Convención de las Naciones Unidas sobre la Deuda para acordar reglas sobre la resolución/estabilización de las crisis de deuda, sobre el préstamo responsable y sobre las formas de financiamiento, con la creación de un registro mundial público de la deuda para que todos los acreedores y gobiernos deudores puedan asumir sus responsabilidades”.
“La adopción de estas medidas –concluye la carta a los Ministros de Finanzas del G20– no sólo permitirá hacer frente a la crisis de la deuda actual, sino que también sentará las bases para un sistema financiero global más justo y resiliente. Como líderes espirituales, exhortamos a ustedes a ser 'peregrinos de esperanza', actuando con valentía, solidaridad y compasión en este Año del Jubileo".
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