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El presidente de los obispos alemanes abre la X Asamblea Mundial de Religiones por la Paz
El cardenal Reinhard Marx ha pedido no convertir a la religión en "ideología estatal o cultural", sino preservarla como fuerza "para la apertura y la solidaridad, para el diálogo y la cooperación, para así servir a la paz".
El presidente de los obispos alemanes se expresaba así en la apertura en la ciudad de Lindau de la X Asamblea Mundial de Religiones por la Paz, donde casi mil representantes de todas las confesiones, procedentes de un centenar de países, se dan cita hasta el viernes para impulsar el diálogo interreligioso al servicio del bien común.
En su intervención, el también arzobispo de Múnich y Frisinga recordó a los asistentes que las religiones tienen un "significado especial" en el contexto mundial actual. Pero preguntó:
Las religiones, "¿son fuerzas de paz o de conflicto? ¿Sirven para la reconciliación o para el endurecimiento de las perspectivas individuales? ¿Promueven el encuentro, el diálogo y la convivencia o contribuyen a la desconfianza y a la demarcación?"
En un mundo globalizado, continuó el cardenal, las religiones han de orientarse hacia la construcción de la paz, "para que las oportunidades globales se puedan poner al servicio del bien de toda la familia humana".
Es una tarea, como Marx explicó, que cobra cada vez más urgencia en un mundo en el que sociedades tienden cada vez más a replegarse sobre sí mismas.
"En grandes partes del mundo musulmán, hay movimientos que están ganando popularidad, propagando la unidad del Estado, la sociedad y la religión", denunció el cardenal. Fundamentalismo que se da también en la India, "donde hay fuerzas fuertes que quieren establecer el hinduismo como la doctrina excluyente estatal y societal".
Por no mencionar los repetidos intentos de volver a la idea de un "Occidente cristiano", aludió Marx.
"Cuando las religiones se dejan llevar por las fuerzas de homogeneización y demarcación, se convierten en ideologías estatales o culturales. Se dañan a sí mismos, y aún más: incluso permiten la injusticia y la discordia", advirtió Marx.
"Nosotros, los representantes de las religiones, no debemos sucumbir a este peligro, sino que debemos resistirlo", finalizó el cardenal.
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