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El secretario del Sínodo de los Obispos presenta la fase continental
“Estamos al inicio de un camino eclesial que exige paciencia y conciencia de que todos debemos de participar, cada uno según sus funciones y responsabilidades en la vida eclesial. Lo importante es demostrar que en el camino de la Iglesia se inicia y coge fuerza la escucha”.
Son las palabras del secretario general del Sínodo de los Obispos, Mario Grech, al presentar esta mañana en el Vatican la segunda etapa del Sínodo sobre la Sinodalidad de 2023, que, en un "diálogo circular", entra a partir de ahora, concluida la fase de escucha diocesana y nacional, en la fase continental.
El cardenal maltés, que señaló que las síntesis enviadas a la Secretaría del Sínodo muestran la realidad de “una “Iglesia viva”, señaló que en ella “ninguno tiene la exclusiva de la verdad y esta escucha demanda una discernimiento, se necesita una de profecía y discernimiento”.
Por ello, abogó por la necesidad de “tener una inteligencia plena de lo que el Espírito dice a la Iglesia a través de un proceso que necesita una decantación, con el sentir juntos”, así como tratar de “no contraponer una Iglesia del pueblo contra una Iglesia jerárquica”, sino que “tiene que prevalecer la unidad”.
Y apuntó que ese discernimiento -palabra que subrayó como determinante en este proceso-, “tiene que seguir en el colegio de los obispos, y aunque algunos creen que esto será la tumba de la profecía, es tiempo de superar estas sospechas”, apuntó.
Grech aseguró que, con las síntesis nacionales enviadas a la Secretaría del Sínodo, un grupo de expertos elaborará el instrumentum laboris. “Se garantizará el espíritu de la consulta realizado”, afirmó el cardenal, que explicó que en esta segunda fase continental serán precisamente las asambleas continentales “las que están llamadas a releer esta síntesis para ver si están de acuerdo con la forma en que se ha resumido las aportaciones de cada continente”, pudiendo hacer críticas al resumen elaborado en Roma, con lo que se asegura ese “diálogo circular”.
El español Luis Marín de San Martín, subsecretario del Sínodo, subrayó por su parte que este proceso de escucha sinodal, en su opinión, "ha sido una bella experiencia de eclesialdiad, de comunión y universalidad".
"Mi valoración es decidida y claramente positiva, un procesos irreversible, de distintas velocidades y que nos abre a la reforma de la Iglesia", añadió el religioso agustino que aseguró que, "a consecuencia de este Sínodo, vendrá un cambio de estructuras".
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