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Monseñor Dabiré: "los terroristas llegaron al alba y ejecutaron a la población"
(Vatican News).- El número de muertos en el ataque yihadista del viernes por la noche en la aldea de Solhan, en el noreste de Burkina Faso, se ha elevado a al menos 160, entre ellos 20 niños, en lo que es el episodio más grave desde el inicio de la violencia en 2015.
Para conmemorar a las víctimas de la masacre, por las que el domingo el Papa Francisco había rezado y expresado su cercanía "a las familias y a todo el pueblo burkinés que sufre mucho a causa de estos repetidos atentados", las autoridades del país han decretado tres días de luto nacional a partir del 6 de junio, mientras que la Conferencia Episcopal ha invitado a las parroquias a celebrar un momento de oración por los caídos al final de las celebraciones del Corpus Christi.
El testimonio de esas horas se confía a las palabras de un testigo directo, refugiado en la cercana parroquia de Sebba y denunciado en la redacción francesa de Vatican News por monseñor Laurent Dabirè, obispo de Dori -la diócesis donde se encuentra el pueblo de Solhan- y presidente de la Conferencia Episcopal de Burkina Faso y Níger. "Al amanecer, sobre las seis de la mañana, hombres armados invadieron el pueblo. Primero dispararon al aire, luego fueron casa por casa porque la gente todavía estaba durmiendo", relató el prelado.
"Sufrieron verdaderas ejecuciones", explicó, y luego los asaltantes quemaron el mercado, las casas, las tiendas, los coches, los camiones y todos los demás medios de transporte que estaban al aire libre.
"Hay una gran consternación por esta masacre", comentó el obispo. Y también "un sentimiento de impotencia". "Nos gustaría hacer algo, pero ¿qué?": se pregunta. "Nos enfrentamos a un enemigo invisible, desconocido y armado hasta los dientes", a lo que se añade el riesgo de represalias. En este sentido, las palabras del Papa en el Ángelus fueron un consuelo. "No debemos perder la fe en la vida, debemos mantener la fe en la esperanza, permanecer unidos para hacer frente a esta violencia que nos está cayendo encima, para explorar todas las soluciones, incluido el diálogo. Esta es, creo, la única manera de salir de esto algún día", reiteró.
"El país está conmocionado", confirman a la Agencia Fides fuentes de la Nunciatura Apostólica en el país. "De momento las noticias son todavía fragmentarias", subrayan, y "no conocemos el número exacto de víctimas". Se habla de 160 muertos pero podrían ser más, ni se sabe qué grupo cometió la masacre.
El norte de Burkina Faso, al igual que gran parte de Malí y el oeste de Níger, es una de las zonas rurales más pobres del mundo y es terreno fértil para muchos grupos yihadistas afiliados a Al Qaeda o al Estado Islámico, que a menudo luchan entre sí. El ejército, poco numeroso y mal armado, suele estar flanqueado por milicias voluntarias de autodefensa. En la misma zona, otras 14 personas murieron el 4 de junio, mientras que el 17 y el 28 de mayo, 15 civiles y un soldado murieron en dos asaltos a una aldea y una patrulla en el noreste del país.
"A la espera de información más precisa podemos hacer algunas consideraciones", continúan las fuentes de Fides. "En una primera evaluación, las autoridades del país parecen creer que quienes perpetraron la masacre querían afirmar su capacidad de controlar el territorio. De hecho, el ejército ha organizado grupos de autodefensa de los pueblos de la zona. Con estas masacres los terroristas parecen haber querido responder a estas iniciativas defensivas. En cualquier caso, esta zona es estratégica porque conecta Malí y Níger, a través de Burkina Faso".
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