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Tierra Santa vuelve a estar confinada por el coronavirus
El tradicional encendido del árbol de Navidad, frente a la Basílica de la Natividad, inició ayer los festejos en la ciudad palestina de Belén, cuna del cristianismo, sin apenas peregrinos por el nuevo cierre de fronteras por la pandemia.
Una cuenta atrás estalló en júbilo entre un público mayoritariamente local y ante un espectáculo de luces y fuegos artificiales que iluminó la Plaza del Pesebre, presidida por autoridades religiosas y políticas palestinas.
Las expectativas de los comerciantes locales por recuperar la Navidad con la apertura de fronteras a principios de noviembre quedaron frustradas por el nuevo cierre de dos semanas para contener la variante ómicron, decretado desde el pasado domingo por Israel, que controla las fronteras exteriores.
Artistas y orquestas locales, e internacionales a través de Internet, ambientaron musicalmente la ceremonia, presentada en inglés y árabe, que comenzó con los discursos institucionales del alcalde, Anton Salman, y el primer ministro, Mohamed Shatyeh.
“La Navidad llega este año, y la humanidad todavía sufre la pandemia de coronavirus y vive bajo el peso de sus efectos, y el estancamiento continúa dominando nuestra economía en Palestina debido al cese del turismo", lamentó el alcalde Salman.
"Palestina es la tierra de los milagros, la tierra del viaje nocturno y la Ascensión, aquí los enfermos fueron sanados, aquí los muertos volvieron a la vida, y aquí hay un pájaro que voló del barro”, dijo Shtayeh en su discurso de marcado tinte político.
Cada primer sábado de diciembre, el encendido del imponente árbol da comienzo al calendario festivo navideño, con los días grandes ,el 24 y 25 de diciembre, para la comunidad cristiana latina.
Los ortodoxos, rama más seguida por los cristianos de Tierra Santa, se rigen por el calendario juliano y celebran sus principales jornadas navideñas el 6 y 7 de enero.
El año pasado, la Navidad en Tierra Santa quedó reducida a meros actos simbólicos con público limitado y el encendido fue retransmitida por Internet con una plaza vacía.
Este año, la localidad espera que se reabran pronto las fronteras y permitan la llegada de peregrinos, aunque no confían en la masiva afluencia que registra tradicionalmente la que se considera "la capital de la Navidad".
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