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"Santa Sofía es un centro vital donde Oriente abraza a Occidente"
“Se utiliza a las minorías religiosas como chivos expiatorios”. El patriarca de Constantinopla, Bartolomé I, ha concedido una entrevista al semanario católico francés ‘Famille chrétienne’, en la que sale en defensa de la permanencia de los cristianos en Oriente Medio.
Para el líder ortodoxo, “las tensiones en la región pesan sobre su capacidad para proyectarse hacia el futuro al tiempo que salvaguardan su rico pasado”.
¿Cuáles son las dificultades? “Más que la diferencia religiosa en un entorno predominantemente musulmán, es la situación minoritaria de los cristianos en la región lo que dificulta su vida diaria”, lamenta Bartolomé, refiriéndose en concreto al contexto turco. “(Los cristianos) son vistos como una amenaza, pero lo único que quieren es poder disfrutar del derecho a practicar libremente su fe, del mismo modo que el resto de ciudadanos del país”.
Para el patriarca de Constantinopla, a lo largo de su historia, el cristianismo ha aprendido dos lecciones: “La primera es la extraordinaria resistencia de las comunidades cristianas en todo el mundo y a lo largo de la historia".
“La segunda lección que nos parece fundamental -añade- es la de la solidaridad ecuménica. Su Santidad el Papa Francisco usó esta expresión 'ecumenismo de sangre'. Esto es trágicamente cierto”, subraya.
Otro aspecto en el que Bartolomé es especialmente duro es en la decisión del presidente Erdogan de transformar Santa Sofía en una mezquita. Para el patriarca, se trata de un lugar “creado para ser una encrucijada de civilización y diálogo”, que “se convierte en un simple símbolo de supremacía".
“Lo que el mundo necesita hoy, especialmente en este período de pandemia global, son símbolos en torno a los cuales podemos unirnos, no nuevas razones para separarse", subraya el líder ortodoxo, quien admite que no le sorprendió la noticia. “Otras iglesias ya habían sufrido la misma suerte en Nicea o incluso en Trebisonda. Este proceso de conversión en mezquita es un tema ampliamente debatido. En repetidas ocasiones hemos dado a conocer la posición del Patriarcado Ecuménico”.
“Santa Sofía es uno de los monumentos clásicos más importantes de la civilización universal y, como tal, trasciende los límites del espacio y el tiempo, y pertenece no sólo a una cultura, sino a toda la humanidad", concluyó Bartolomé, quie reivindicó el templo como “lugar y símbolo de encuentro y convivencia pacífica entre pueblos y culturas, promoviendo el entendimiento mutuo y la solidaridad entre el cristianismo y el Islam. Esta afiliación religiosa multidimensional ha actuado como un antídoto contra el choque de civilizaciones. La conversión de Santa Sofía en mezquita fue recibida con gran emoción, pero también con gran temor, por cristianos de todo el mundo. Santa Sofía, por su carácter sagrado, es un centro vital donde Oriente abraza a Occidente”.
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