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El neopurpurado lleva 70 años sirviendo al Vaticano, secuestro incluido
(Vatican News).- Su nombre fue el primero de la lista leída hoy por el Papa Francisco desde la ventana del Palacio Apostólico y sugirió de inmediato un gesto de atención y estima por parte del Pontífice hacia el nuncio y sus casi 70 años de servicio a la Santa Sede. Jorge Mario Bergoglio ya había querido rendir homenaje a Acerbi el pasado 27 de junio, concelebrando la misa en la capilla de la Casa Santa Marta -donde reside Acerbi- en el 50 aniversario de su ordenación episcopal (22 de junio de 1974). Un momento de familia junto a sacerdotes, religiosas hijas de la caridad de San Vicente de Paúl y el personal de la Domus Vaticana.
Nacido el 23 de septiembre de 1925 en Sesta Godano, provincia de La Spezia, el futuro cardenal Acerbi fue ordenado sacerdote el 27 de marzo de 1948. Entró en el servicio diplomático de la Santa Sede en 1956, trabajando en las Representaciones Pontificias de Colombia, Brasil, Francia, Japón y Portugal, así como en el Consejo para los Asuntos Públicos Eclesiásticos de la Secretaría de Estado. En 1974, Pablo VI le nombró Pro-Nuncio Apostólico en Nueva Zelanda y Delegado Apostólico en el Océano Pacífico, asignándole la sede titular de Zella y el título personal de Arzobispo. Y de manos del Papa Montini, el 30 de junio siguiente, recibió la ordenación episcopal en la Basílica de San Pedro. In fide et lenitate» fue su lema.
Juan Pablo II lo envió en 1979 como nuncio apostólico a Colombia. En el país sudamericano vivió uno de los momentos más difíciles de su ministerio: junto a otros diplomáticos, Acerbi fue secuestrado durante seis semanas por la guerrilla del Movimiento 19 de Abril. El cautiverio duró varias semanas. Durante esos días, según contó más tarde el propio Acerbi, se le permitió celebrar misa todos los días para los presentes.
En 1990, después de Colombia, el arzobispo fue trasladado a Hungría, siendo el primer nuncio tras la instauración del comunismo (la Nunciatura había sido cerrada en 1920). En Hungría, impulsó la reconstrucción de la Iglesia y del clero tras la caída del régimen, y durante su actividad se firmaron varios acuerdos entre el país y la Santa Sede. También fue el primer nuncio en Moldavia, de 1994 a 1997, cuando fue trasladado a los Países Bajos. El 27 de febrero de 2001, Juan Pablo II aceptó su dimisión por límite de edad. Pero desde ese año y durante los catorce siguientes (2015), ocupó el cargo de prelado de la Soberana Orden Militar de Malta.
Hoy, en el umbral de los 100 años, una nueva misión.
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