Adviento...
Levantemos la cabeza
Covid-19...
Llevamos casi tres meses, una cuarta parte del año, que nos ha llevado a restar importancia a una palabra o una actitud que hasta ahora regía buena parte de nuestras vidas y hemos constatado cómo nos atenazaba.
Muchos aspectos o trabajos los habíamos convertido en “urgentes”, y lo eran tanto que les debíamos toda la atención de la que éramos capaces, y se permitían colocarse en primera línea, apartando otros temas, desdibujando realidades o borrando el sentido de cuanto era más habitual.
Aquello era urgente.
Y dejó de serlo.
De repente tuvimos más tiempo para reorganizar nuestra propia escala de urgencias, y de compromisos, y sin estar presionados, el tiempo se nos multiplicó para ciertas cosas y nos permitió darle su lugar a otros componentes de nuestra vida que casi habíamos perdido.
Hemos hallado tiempo para gozar de la compañía de la comunidad, sin estar tan pendientes del reloj, nos hemos podido dedicar a lo teníamos como aparcado para hacerlo “un día”, también hemos gozado con un tiempo más sosegado para la oración, sin interrupciones.
Y ahora parece como si poco a poco fuéramos despertando, pero ¿retomaremos cuanto dejamos cómo si no hubiese ocurrido nada? ¿o de verdad el virus nos ha dejado una cicatriz profunda en nuestro corazón y en nuestra alma para vivir de otro modo?
Ojalá que hayamos aprendido que en la vida poco es urgente de verdad, y que quizás solo lo es aquello que nos lleva a ser mejores personas, más capaces de compartir, de ayudarnos mutuamente y ser más felices.
También te puede interesar
Adviento...
Levantemos la cabeza
Futuro...
Agradecer el futuro
Espíritu Santo...
El viento sopla donde quiere…
Espíritu Santo...
Tu espíritu Señor
Lo último
La sabiduría del corazón
Corazón pensante para humanizar
Cuidar cuando no se puede curar
Nunca incuidables
Morir humanamente, morir acompañado
Morir con dignidad
Sanar, acompañar, humanizar
Medicina y cuidado