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La unción de María Magdalena a Jesús en Betania con un perfume de gran precio llenó la casa con su olor. Judas Iscariote protestó porque con el precio de haber vendido el perfume habrían recogido mucho dinero para dar a los pobres. Pero en realidad a Judas no le interesaban los pobres sino que era ladrón y sacaba de la bolsa el dinero que recogían. ¡Qué peligro es el amor al dinero! Le llevó a vender al Maestro por 30 monedas de plata.
El olor del perfume puede significar el amor. Sí, el amor que María Magdalena tenía por Jesús. ¿Y nuestro amor al Maestro llena también la estancia interior de nuestro corazón?
Sí, amor a los pobres que pueden significar el cuerpo de Cristo pero también hay que dar relevancia a las cosas del Señor porque como dijo Jesús a los pobres los tendréis siempre con vosotros. Entonces, amor a los pobres con el deseo de sacarlos de su triste situación y amor a Jesús, el Maestro, que amó a los pobres. Amor a los pobres que jamás deben ser “mis pobres”.
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