Adviento...
Levantemos la cabeza
Adviento...
Comenzamos un año más el adviento, un año más el camino en el cual hemos de prepararnos para la llegada del Dios amor; pero un año más el cual hemos de mirar como una oportunidad más que tenemos para dar sentido a nuestra vida.
La liturgia de este inicio de adviento nos marca un itinerario y nos deja claro que Dios nos acompaña siempre, que es Padre y que nosotros somos hijos, por ello, Dios nos enseña, nos muestra el deseo de su corazón modelando nuestra vida y haciéndola mejor. La imagen que usa es el barro en manos de alfarero, siempre y cuando ese barro, que somos nosotros, esté abierto a querer cambiar, mejorar y hacer felices a los otros.
Por otra parte, en el evangelio nos da un toque a la responsabilidad de nuestra vida, a velar, a estar atentos, a no flojear delante de las adversidades, a tener los ojos abiertos a las realidades de la vida… porque no somos seres abandonados en un mundo oscuro, sino que Dios se hace presente en nuestras vidas en cualquier momento y no es momento de despistarnos, hemos de estar para abrir; por eso no dejemos que la pereza y la dejadez… inunden nuestros pensamientos porque, si nos dormimos, no podremos escuchar llegar a Dios; si salimos huyendo o simplemente estamos ocupados no nos encontrará. Es decir, aquella persona que permanece en vela es la única que podrá escuchar, abrir y descubrir.
Y por supuesto, quien se queda dormido también se olvida de orar, esa oración que es la que nos enseña a buscar la voluntad de Dios, la que muestra cuál es el camino más verdadero, el que lleva a la felicidad de uno y de otras muchas otras personas. La oración hace que nuestra vida sea fecunda y que nuestro corazón se engrandezca y experimente la ternura, la alegría, la esperanza, la justicia y la misericordia de Dios.
Por tanto, velemos, estemos atentos al Dios que está por venir, y por supuesto, velemos desde la oración, desde aquello que nos hace grandes. Abrid los ojos del corazón y aprendamos a esperar.
También te puede interesar
Adviento...
Levantemos la cabeza
Futuro...
Agradecer el futuro
Espíritu Santo...
El viento sopla donde quiere…
Espíritu Santo...
Tu espíritu Señor
Lo último
La sabiduría del corazón
Corazón pensante para humanizar
Cuidar cuando no se puede curar
Nunca incuidables
Morir humanamente, morir acompañado
Morir con dignidad
Sanar, acompañar, humanizar
Medicina y cuidado