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Llegó el momento de silenciar el móvil personal pero no del que estamos acostumbrados a llevar con nosotros y que nos “atrapa” a estar atentos a tantas cosas por distintos motivos en el día a día.
Me adentro en unos días de ejercicios espirituales, un tiempo de gracia y de regalo para intentar silenciar tantos ruidos internos de la propia existencia; días en el que el silencio exterior ayuda para encontrarse con uno mismo encontrándose con Dios.
Cuantas veces nos decimos vamos a hacer una pausa para descansar, tomar un café, reponer fuerzas, etc….; también se hace necesario hacer una pausa con Jesús, tomar unos días para dejarse tocar aún más el corazón por Él, para hacer una mirada a nuestra vida y ojalá que haciéndola nos encontremos con la mirada de Jesús que camina a nuestro lado.
En la mañana hazme escuchar tu gracia, en la mañana abro los ojos a la luz de un nuevo día que regalas, que está por estrenar, es el que está ahora en las manos, en el aire que se respira, en el azul del cielo y en la naturaleza que envuelve.
En la tarde, en la noche, en todo aquello que vivimos, haznos escuchar tu gracia….hazte presente en nuestras vidas y que éstas se dejen envolver y guiar por tu Amor.
Busquemos tiempo para descansar y estar también con el Señor, siempre nos espera. Si se tienen unos días para desconectar, rezar, viajar, etc….intentemos hacer las cosas “descansadamente” y que el Señor esté siempre en nuestros planes, a nuestro lado.
“Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novia que se adorna con sus joyas” (Is 61,10)
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