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“Ojalá escuchéis hoy su voz…” (Salmo 94) Este salmo es una invitación a la alabanza divina, a escuchar la voz del Señor, a entrar en su presencia dejándonos acompañar, guiar, a reconocerlo en el camino de nuestra vida.
En esas palabras tan directas de “ojalá escuchéis hoy su voz…”, me hace pensar en cuántas distracciones o ruidos externos, internos alejan y cuánta necesidad tiene el corazón de ubicar lo esencial, aquello que late y oxigena sin sucedáneos, cuando se deja actuar a Dios en el día a día de la existencia, cuando las miradas le buscan en todo aquello que somos y hacemos.
Hoy ante mí aparece este salmo para orar, meditar, para pedirle una vez más su gracia, fortaleza y que sea un día de postrarse ante Él, dándole gracias, y pidiéndole que siga modelando y guiando nuestras vidas.
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